Resistencia e Insistencia

Al despertar la resistencia del enfermo, intentará sustraerse a sus mandamientos por todos los medios posibles. Por lo tanto, afirmará que no se le ocurre nada y alegará la imposibilidad de orientarse en el cúmulo de ideas que surgen en su imaginación.

De ésta manera, comprobamos que a pesar de las advertencias, cede a aquellas objeciones criticas contra las que hubimos de prevenirle, delatándose por las prolongadas pausas que intercalará en sus manifestaciones y acabando por confesar que le es imposible comunicarnos lo que a él se le ocurre, por tratarse de cosas que son demasiado intimas o concernientes a terceras personas a las que no seria correcto poner en evidencia. Otras veces, argüirá que se trata de algo tan insignificante, estúpido y absurdo, que no puede creer tenga la menor relación con los propósitos terapéuticos, por lo que continuará variando objeciones, obligando al terapeuta a recordarle lo que se le había dicho desde un inicio, así, que había de comunicar todo lo que en su pensamiento surgiese, debido a que se consideraba indebida y perjudicial la más mínima excepción.

Cabe señalar, que difícilmente se encontrará, según señala Freud, a un enfermo que no haya intentado silenciar todo un sector de su vida psíquica con el fin de hacerlo inaccesible al análisis. Lo cual, hace imposible conceder una excepción a un paciente.

Cuando conseguimos, a fuerza de energía y perseverancia, imponer al enfermo una cierta obediencia a nuestra regla fundamental, la resistencia vencida por este lado se trasporta en el acto a otro terreno distinto, produciéndose una resistencia intelectual que combate con ayuda de los mas diversos argumentos; apoderándose de las dificultades e inverosimilitudes que el pensamiento normal, pero mal informado, descubre en las teorías analíticas.

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Según lo anterior, escucharemos del enfermo, todas las críticas y objeciones que en la literatura científica constan; que son ya familiares o que se habrían oído anteriormente en otros pacientes.

A pesar de lo anterior, el paciente consiente en oírnos y se presta a que le instruyamos, refutando sus objeciones e indicándole los trabajos de que puede extraer una completa información.

De esta manera, se hace partidario y dispuesto a la teoría analítica, pero a condición de que el análisis no intervenga en su caso, para nada, singular actitud que se habrá de rechazar como una manifestación de la resistencia, encaminada a desviarnos de la labor terapéutica.

Por otra parte, el paciente aprovecha cualquier ocasión de relajar su esfuerzo, utilizando con estos fines, todos los accidentes que puedan sobrevenir durante el tratamiento, los sucesos exteriores susceptibles de distraer su atención, las opiniones adversas al análisis formuladas por alguna persona de su intimidad, una enfermedad orgánica accidental o surgida a titulo de complicación de la neurosis e incluso la misma mejoría de su estado.


Dr. Carlos Bonilla Cortés

El Doctor Carlos Bonilla Cortés es Psicólogo & Psicoanalista. Atiende su Clínica Privada en la Torre Médica de Momentum Pinares, San José, Costa Rica.

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