La Regla de la Abstinencia, de Sigmund Freud

También denominado principio de la abstinencia, es un precepto de la técnica de tratamiento según la cual, el analista, deberá comportarse de modo tal que el analizado no encuentre satisfacciones sustitutivas a sus síntomas en análisis (o estos sustitutos sean minimizados), por la vía de la renuncia del analista a satisfacer demandas del paciente; absteniéndose también de desempeñar los papeles que constantemente este le ofrecerá como efecto de fenómenos transferenciales.

Freud utiliza por primera vez el concepto de regla de la abstinencia en 1915, bajo el deseo de querer definir la actitud que debía tomar el analista ante el amor de transferencia, dejando en claro que no se trata simplemente de no dar respuesta física a las demandas amorosas (en ocasiones abiertamente sexuales o erotizadas) de un paciente, sino más bien, al no entregar ningún tipo de satisfacción.

regla de la abstinencia

Por su parte, durante el 5º Congreso de Psicoanálisis celebrado en 1918, en Budapest, Sandor Ferenczi expondrá una concepción técnica acerca de la manera en que debía comportarse el analista durante la cura, en particular, buscando formas técnicas en las que el analista pueda lograr mejor su cometido de no satisfacer al paciente (también en espacios “no analíticos” o fuera de setting, como por ejemplo: las conversaciones antes y después de sesión), a lo que Freud señalará que lo acontecido ocurre durante todo el período de análisis, siendo esto, parte de un análisis, por lo que no existiría “fuera de setting” donde la regla no tenga vigencia.

Importancia clave de la abstinencia en el psicoanálisis

El principio de abstinencia es, junto con la regla fundamental de la asociación libre y su contrapartida, la atención flotante, uno de los tres pilares esenciales de la técnica psicoanalítica.

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Su importancia es central y se justifica fundamentalmente por dos razones:

  1. De no existir, la energía libidinal que se libera durante la cura pasaría a investir de inmediato objetos que son externos, lo cual el analista debe evitar, puesto que la energía debe ponerse en la situación analítica y no fuera de ella. Así bien, lo que liga la energía libidinal, en el análisis, es la transferencia, y el analista debe procurar que la expresión sea a través de la palabra, rechazando entonces, cualquier otra alternativa de descarga no verbal (a manera de justificación económica).
  2. La técnica rescata también, que cuando los síntomas van cediendo, tienden entonces a aparecer satisfacciones sustitutivas, lo que no resulta positivo para la cura, ya que ésta se basa en la existencia de un sufrimiento-por-frustración; y por tanto, mantener esa frustración subjetiva evitará detenciones en el avance de la cura, lo que en psicoanálisis no es coincidente con la desaparición de síntomas (a manera de justificación dinámica).

Por lo anterior, la regla de la abstinencia es una consecuencia concreta y lógica de la neutralidad que la técnica exige como actitud en el analista; y a la vez, es un requisito natural de la interpretación, ya que de no existir, el lugar de la interpretación sería ocupado, como se señaló anteriormente, por la satisfacción libidinal del paciente.

A la vez, la regla de la abstinencia se dirige no sólo al analista, sino también al analizado, comprometiéndolos a ambos, en el sentido de no llevar al acto sus fantasías de relación o sus mociones de deseo; brindándose así, en el mejor de los casos, sólo la expresión a través de la palabra; y estableciendo de igual forma, las condiciones del encuadre, a la vez de servir como protector a la situación analítica.

En el presente siglo -más allá de las consideraciones técnicas de efectividad terapéutica en la cura psicoanalítica- la no observancia de la regla de la abstinencia, constituye una grave falta a las normas de ética profesional; y en muchas legislaciones de países europeos, se considera una negligencia punible o incluso directamente un abuso.

Fuente: Laplanche & Pontalis

Dr. Carlos Bonilla Cortés

El Doctor Carlos Bonilla Cortés es Psicólogo & Psicoanalista. Atiende su Clínica Privada en la Torre Médica de Momentum Pinares, San José, Costa Rica.

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