Depresion en Costa Rica

La depresion en Costa Rica se describe como el Trastorno del estado de ánimo, donde el síntoma habitual es el abatimiento y la infelicidad lo cual puede llegar a ser transitorio o permanente.

Este término, hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afecta principalmente la esfera afectiva:

  • la tristeza patológica,
  • el decaimiento,
  • la irritabilidad, o
  • un trastorno del humor.

Lo anterior, finalmente puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida.

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La depresión (que significa «opresión», «encogimiento» o «abatimiento») es un trastorno desde el punto de vista de la psicología o desde el punto de vista de la psiquiatría, pero siempre, dentro del ámbito de la psicopatología.

Como psicólogos, se expresa a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo e incluso somático; siendo utilizado, en la mayor parte de los casos, el diagnóstico clínico, aunque bien debe diferenciarse de otros cuadros de expresión parecida, como los trastornos de ansiedad, o la tristeza en la cotidianidad.

episodios de depresion en costa rica

Episodios de Depresión en Costa Rica

La persona aquejada de depresión puede entonces no sólo vivenciar tristeza.


“la pérdida de interés e incapacidad para disfrutar de las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo (angustia)”.


Su origen es así multifactorial, aunque hay que destacar factores desencadenantes tales como el estrés y los sentimientos (derivados en muchos casos de una decepción sentimental, la contemplación o vivencia de un accidente, asesinato o tragedia, el trastorno por malas noticias, pena, y el haber atravesado una experiencia cercana a la muerte).

De igual forma, se pueden ubicar otros orígenes, tales como una elaboración inadecuada del duelo (por la muerte de un ser querido) o incluso el consumo de determinadas sustancias (abuso de alcohol u otras sustancias tóxicas), así como factores de predisposición como la genética o el condicionamiento educativo.


La depresión puede tener importantes consecuencias sociales y personales, desde la incapacidad laboral hasta el suicidio.


Depresión

Por lo anterior, desde la biopsiquiatría, a través de un enfoque farmacológico, se propone, en ocasiones necesariamente, el uso de antidepresivos; sin embargo, los antidepresivos sólo han demostrado ser especialmente eficaces en depresiones mayores/graves (en el sentido clínico del término, no coloquial).

Historia de la Depresión

El origen del término se encuentra, de hecho, en Hipócrates, aunque habrá que esperarse hasta el año 1725, cuando el británico Richard Blackmore rebautizara el cuadro con el término actual de depresión.

Hipócrates 460 a.C.

Hipócrates
460 a.C.

Hasta el nacimiento de la psiquiatría moderna, su origen y sus tratamientos alternan entre la magia y una terapia ambientalista de carácter empírico (tales como las dietas, paseos, música, etc.) pero, con el advenimiento de la Controversia de la biopsiquiatría y el despegue de la psicofarmacología, pasa a ser descrita como acaso “una enfermedad más”, lo cual termina siendo considerado como algo peligroso por parte de los especialistas.

Su alta prevalencia y su relación con la esfera emocional la han convertido, a lo largo de la historia, en frecuente recurso artístico e incluso en bandera de movimientos culturales como el romanticismo.

Etiología de la Depresión

El eje serotonina-dopamina cumple un papel fundamental en el desarrollo de los trastornos depresivos, lo cual funda los modernos antidepresivos; inhibidores  de la recaptación (de serotonina).

Estimulación Neuronal

Estimulación Neuronal

El origen de la depresión es complejo, ya que en su aparición influyen factores:

  • genéticos,
  • biológicos y
  • psicosociales.

Así, podemos encontrar evidencias de alteraciones en los neurotransmisores (citoquinas y hormonas), que modulan o influyen de forma importante sobre la aparición y el curso del trastorno.

Trastornos Mentales más comunes en Costa Rica Fuente: Ministerio de Salud de Costa Rica

La psiconeuroinmunología evidencia trastornos en el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal relacionados con aquellos neurotransmisores, así como con alteraciones inmunológicas asociadas a las citoquinas (por ejemplo, se reducen el número de transportadores de serotonina en linfocitos de sangre periférica). Esto puede apuntar a una fuerte relación entre la serotonina y el sistema inmune.

Sin embargo, es destacable que aún no se ha descubierto ninguna alteración biológica estable y común a todas las personas con depresión, es decir, ningún marcador biológico, por lo que no podemos hablar de “enfermedad” en su sentido literal, y por esta razón se establecen otros términos que no implican dicha palabra, en su sentido más clásico, sino que hablamos de un trastorno mental, enfermedad mental o una psicopatología.

A su vez, la “alteración” en el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal puede ser interpretada como un correlato biológico (correlación), pero esto no implica necesariamente una explicación del hipotético síndrome.

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En cambio, la alteración funcional en el eje puede o no aparecer en una persona deprimida, antes, durante o después; al cabo de que la correlación supone que “tener depresión” es más probable durante la alteración en dicho eje, pero esta diferencia orgánica es estadística y no sirve para diagnosticar. Es decir, no puede ser considerada un marcador biológico de enfermedad.

Algunos tipos de depresión tienden a afectar a miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica, y así, en algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión.

Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Sin embargo, no se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.


Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión.


Por otra parte, en años recientes, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales.

Accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y la deprimida se siente apática y sin deseos de atender sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una o en muchas de sus relaciones interpersonales, los problemas económicos o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo.

Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen, como se señalaba, una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales, y de ésta forma, después de un episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.

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No obstante, como se señala, aún no se ha encontrado ningún marcador biológico de la depresión, de modo que ninguna de las alteraciones biológicas atribuidas a la depresión puede ser usada para el diagnóstico de enfermedad y se habla por tanto de psicopatología, que puede ser descrita en un cuadro clínico (nosología).

Alimentación

Algunos estudios y teóricos, tanto de la medicina convencional como de la alternativa, sugieren que las deficiencias nutricionales en determinados oligoelementos y vitaminas pueden provocar depresión o predisponer a ella. Así, la carencia o exceso de minerales como el cobre, zinc, litio, cobalto, magnesio, hierro y vitaminas tales como la C, B1, B6, B12, niacina y ácido fólico.

El triptófano es un aminoácido natural, e integral, de la nutrición humana, donde en ocasiones no se busca utilizar la farmacología química o sintética.

Así, una alimentación equilibrada que cubra las necesidades diarias recomendadas en estos nutrientes, incluso a altas dosis en determinados nutrientes, sería eficaz para tratar la depresión de manera integral.

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Epidemiología

Las cifras de prevalencia de la depresión varían dependiendo de los estudios, en función de la inclusión, tan sólo de trastornos depresivos mayores o de otros tipos de trastornos depresivos.

En general, se suelen recoger cifras de prevalencia en países occidentales de aproximadamente 3 por ciento en la población general, y para el trastorno depresivo mayor, una incidencia anual del 1 al 2 por mil.

Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay más de 350 millones de personas con depresión.

Todos los estudios coinciden en que la prevalencia es casi el doble en la mujer que en el hombre, y que algunos factores estresantes vitales, como el nacimiento de un hijo, las crisis de pareja, el abuso de sustancias tóxicas (principalmente en el caso del alcohol) o la presencia de una enfermedad orgánica crónica se asocian con un riesgo incrementado de desarrollar un trastorno depresivo mayor.

En cuanto a la asociación familiar debida a factores genéticos, la existencia de un pariente de primer grado con antecedentes de trastorno depresivo mayor, aumentaría el riesgo entre 1,5 y 3 veces frente a la población general.

Clasificación de la depresión en Costa Rica 

 

Trastorno depresivo mayor, episodio único o recidivante (Código CIE-10: F32, F33)

La depresión mayor, depresión unipolar o depresión clínica, se da en el paciente que tiene uno o más episodios depresivos mayores. Si el episodio es único, el diagnóstico es trastorno depresivo mayor de episodio único, mientras si ha habido más de un episodio, se diagnostica trastorno depresivo mayor recurrente.

El término depresión unipolar se opone al de depresión bipolar o trastorno maníaco-depresivo, e indica que el estado de ánimo se mantiene en un solo polo emocional, sin existencia de períodos de manía.

A la vez, los criterios que establecen tanto el DSM-IV como el CIE-10 para el trastorno depresivo mayor son: 15 (de los cuales no solo uno, sino al menos 5, podrían valer para su diagnóstico).

DSM-5

DSM-5

Criterio A: La presencia de por lo menos cinco de los síntomas siguientes, durante al menos dos semanas:

  1. Estado de ánimo triste, disfórico o irritable durante la mayor parte del día y durante la mayor parte de los días,
  2. Anhedonia o disminución de la capacidad para disfrutar o mostrar interés y/o placer en las actividades habituales,
  3. Disminución o aumento del peso o del apetito,
  4. Insomnio o hipersomnio (es decir, dificultades para descansar, ya sea porque se duerme menos de lo que se acostumbraba o porque se duerme más),
  5. Enlentecimiento o agitación psicomotriz,
  6. Astenia (sensación de debilidad física),
  7. Sentimientos recurrentes de inutilidad o culpa,
  8. Disminución de la capacidad intelectual,
  9. Pensamientos recurrentes de muerte o ideas suicidas.

Criterio B: No deben existir signos o criterios de trastornos afectivos mixtos (síntomas maníacos y depresivos), trastornos esquizoafectivos o trastornos esquizofrénicos.

Criterio C: El cuadro repercute negativamente en la esfera social, laboral o en otras áreas vitales del paciente.

Criterio D: Los síntomas no se explican por el consumo de sustancias tóxicas o medicamentos, ni tampoco por una patología orgánica.

Criterio E: No se explica por una reacción de duelo ante la pérdida de una persona importante para el paciente.

Trastorno distímico (Código CIE-10: F34).

Los criterios para este tipo de trastorno depresivo son:

Criterio A: Situación anímica crónicamente depresiva o triste durante la mayor parte del día y durante la mayor parte de los días, durante un mínimo de dos años.

Criterio B: Deben aparecer dos o más de estos síntomas:

  1. Variaciones del apetito (trastornos en la alimentación),
  2. Insomnio o hipersomnio (señalado supra),
  3. Astenia,
  4. Baja autoestima,
  5. Pérdida de la capacidad de concentración,
  6. Sentimiento recurrente de desánimo o desesperanza

Criterio C: Si hay periodos libres de los síntomas señalados en A y B durante los dos años requeridos, no constituyen más de dos meses seguidos.

Criterio D: No existen antecedentes de episodios depresivos mayores durante los dos primeros años de la enfermedad. Si antes de la aparición de la distimia se dio un episodio depresivo mayor, éste tendría que haber remitido por completo, con un periodo posterior al mismo, mayor de dos meses, libre de síntomas, antes del inicio de la distimia propiamente dicha.

Criterio E: No existen antecedentes de episodios maníacos, hipomaniacos o mixtos, ni se presentan tampoco los criterios para un trastorno bipolar.

Criterio F: No hay criterios de esquizofrenia, de trastorno delirante o consumo de sustancias tóxicas (véase adicción).

Criterio G: No hay criterios de enfermedades orgánicas.

Criterio H: Los síntomas originan malestar y deterioro de las capacidades sociales, laborales o en otras áreas del funcionamiento del paciente.

Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo o mixto (ansiedad y ánimo depresivo) (Código CIE-10: F43.20, F43.22).

Por trastorno adaptativo o depresión reactiva, se acepta la aparición de síntomas cuando ésta ocurre en respuesta a un acontecimiento vital estresante, y no más allá de los tres meses siguientes a su aparición.

Se habla de depresión reactiva cuando el cuadro es más grave de lo esperable o tiene mayor repercusión funcional de la que cabría esperar para ese factor estresante. Debe existir, entonces, un criterio de “desproporción” para su diagnóstico.

Trastorno depresivo no especificado (F32.9)

Se denomina trastorno depresivo no especificado a aquella situación en la que aparecen algunos síntomas depresivos, pero no son suficientes para el diagnóstico de alguno de los trastornos previos.

Esta situación puede darse cuando existe un solapamiento de síntomas depresivos con un trastorno por ansiedad (síndrome ansioso-depresivo), en el contexto de un trastorno disfórico premenstrual o en cuadros de trastorno depresivo post-psicótico (residual) en la esquizofrenia.

Otros tipos de depresion en Costa Rica

Duelo patológico: En el DSM-IV se contempla una situación de duelo que puede precisar tratamiento, aunque sin cumplir los criterios de ninguno de los trastornos previos.

Por otra parte, en el caso de la clasificación de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, desde un punto de vista diagnóstico y terapéutico, la FEPSM señala la improcedencia de las clasificaciones en la actualidad (al cabo de depresión mayor, distima) y por su parte, la utilidad y vigencia de criterios más clásicos, como depresión melancólica, depresión no melancólica, depresión psicótica y depresión orgánica.

La depresión en las mujeres

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  • Las hormonas sexuales femeninas parecen modular de alguna manera el desarrollo y la gravedad de los cuadros depresivos,
  • Quizás factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer. Otra explicación posible se basa en el contexto social que viven las mujeres, relativas al sexismo (género), en particular, la relación con los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la menopausia. Las hormonas sexuales femeninas (estrógenos y progesterona), debido a una existencia de menores niveles de estrógenos, parecen desempeñar por tanto un cierto papel en la etiopatogenia de la depresión. Por otro lado, el sexismo con su consecuente estrés, falta de recursos económicos y determinados valores socio-culturales se relacionan con menos autoestima en las mujeres, así como más problemas psicológicos,
  • Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH) demostró que las mujeres que presentaban predisposición a padecer el síndrome premenstrual (SPM) grave se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por ejemplo, de la depresión) cuando se les suprimen sus hormonas sexuales a través de un tratamiento farmacológico. Si ese tratamiento se interrumpe, las hormonas se reactivan y, al poco tiempo, los síntomas vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto,
  • Por su parte, la depresión posparto, tal cual un trastorno depresivo que puede afectar a las mujeres después del nacimiento de un hijo/a, está ampliamente considerada como tratable.

En recientes estudios se ha demostrado una asociación entre la aparición de depresión en mujeres de edad avanzada y un aumento de la mortalidad (por diferentes causas, principalmente por accidentes vasculares cerebrales).

La depresión en los varones

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Aunque la prevalencia global es inferior entre los varones, la tasa de suicidio consumado en ellos es cuatro veces más alta que en las mujeres. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.

La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. Algunos estudios indican que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria en ambos sexos. Sin embargo, sólo en el varón se eleva la tasa de mortalidad debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.

La depresión en la vejez

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El inicio clínico de la depresión en el anciano puede cursar con una pobre alteración del estado de ánimo, incluso puede aparecer enmascarada con otros síntomas principales, tales como la pérdida de apetito, alteraciones de la memoria, insomnio, síntomas somáticos, ansiedad o irascibilidad. Puede simular incluso un cuadro de demencia senil, hablándose entonces de pseudodemencia depresiva.

Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto natural de esa etapa de la vida. La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, provoca un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia.

Cuando la persona de edad avanzada acude con el médico, puede describir únicamente síntomas físicos. Esto ocurre porque el anciano puede mostrarse reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. La persona anciana puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo.

Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de la salud, quienes van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente.

También, hoy en día, se detecta mejor los síntomas depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando, o debido a una enfermedad física concomitante.

Y entonces si se elabora el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayudaría a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria.

La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de charlas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión) es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores. Mientras que la psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos.

La depresión en la infancia

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La depresión en la niñez se empezó a reconocer sólo hasta los años 70. El diagnóstico se acoge a los mismos criterios que en el caso de los adultos, aunque la sintomatología puede ser algo más confusa.

La prevalencia en la infancia es del 1-2 por ciento y, en la adolescencia, del 4-5 por ciento. Por su parte, el niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar ir a la escuela, jugar menos o dejar de hacerlo, expresando el deseo de no querer separarse de los padres o el tener miedo de que uno de los padres se muera.

En la primera infancia pueden desarrollarse síntomas atípicos como somatizaciones difusas, trastornos alimenticios, enuresis, etc., y en el adolescente puede expresarse un mal humor, disminuir el rendimiento escolar, presentar conductas desafiantes o presentar brotes de irritabilidad.

En ocasiones también puede expresarse el trastorno anímico con el desarrollo de conductas de riesgo (consumo de sustancias psicotrópicas, comportamientos parasuicidas, etc.), y dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión.

No obstante, si el niño tiene un cambio de comportamiento notorio el cual preocupa a los padres, o si su maestro menciona que el “niño no parece ser el mismo“. En esos casos puede sospecharse de un trastorno depresivo.

Cabe rescatar que el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH) ha identificado el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de investigación, y las Unidades de Investigación en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP), son respaldadas y financiadas por el NIMH, entidades que conforman una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos.

Estos investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes; y entre los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión; no obstante, los estudios controlados referidos al tratamiento farmacológico de la depresión infantil son escasos y sus resultados, en general, ambiguos y, en muchos casos, polémicos.

Depresion en Costa Rica

Origen por motivo genético o causas ambientales

Un informe de Psychology Today sobre la búsqueda del origen genético de la depresión afirma:

“Los datos epidemiológicos disponibles sobre las principales enfermedades mentales dejan claro que las causas no son únicamente genéticas”.

El informe da el siguiente ejemplo: “De los estadounidenses nacidos antes de 1905, el 1% padecía depresión a los 75 años de edad. De los que nacieron medio siglo después, un 6% padecía depresión a los 24 años de edad”, donde se concluye que un cambio tan espectacular, en un espacio de tiempo tan breve, solo puede deberse a factores externos o sociales.

Evaluación diagnóstica

El diagnóstico de la depresión es clínico, donde se descartan, en primer lugar, causas orgánicas, farmacológicas o tóxicas compatibles con un cuadro similar al de un trastorno depresivo, pero es en último término la entrevista clínica la que ofrece los datos necesarios para el diagnóstico, cuando se cumplen los criterios establecidos anteriormente.

Una buena evaluación diagnóstica, debe incluir una historia clínica completa:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son?
  • Si el paciente los ha tenido antes, debe averiguarse si los síntomas fueron tratados, ¿cómo?, y qué tratamiento se dio.
  • Quien diagnostique también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio.
  • Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y, si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?

Actualmente tienen competencias en este diagnóstico los Psicólogos y los Psiquiatras (licenciados o especializados), ojalá, al cabo de un trabajo integral, donde se incluya psicoterapia y psicofarmacología.

Tratamiento

Independientemente de que se llegue a un diagnóstico del tipo de trastorno depresivo, si la situación anímica supone una limitación en las actividades habituales del paciente, o una disminución de su capacidad funcional en cualquiera de sus esferas (social, laboral, etc.) se considera adecuada la instauración de un tratamiento.

Los psiquiatras tienen competencias en recetar medicamentos. Los psicólogos, tienen competencias en psicoterapia u otras formas de intervención.

El fin del mismo, será el de mejorar la situación anímica, así como restaurar un adecuado funcionamiento de las capacidades socio-laborales y mejorar, en general, la calidad de vida del paciente, disminuyendo la morbilidad y mortalidad, y evitando en lo posible las recaídas.

Psicoterapia

Muchas formas de psicoterapia, incluso algunas terapias a corto plazo (10-20 semanas), pueden ser útiles para los pacientes deprimidos. Ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y resolverlos, a través de un intercambio verbal con el terapeuta. Algunas veces estos diálogos se combinan con “tareas para hacer en casa” entre una sesión y otra.

Psicoterapia interpersonal

La psicoterapia interpersonal parte de la idea de que la depresión está provocada por muchas causas pero que se da en un contexto interpersonal, y entender ese contexto es básico para poder recuperarse de la depresión y evitar recaídas futuras.

Este tratamiento se hace en 16 sesiones de 1 hora, que comprenden tres fases.

  • En la primera fase (1ª-3ª), el terapeuta explica en qué consiste la depresión y estudia con el paciente el entorno y el momento en que apareció.
  • En la segunda fase (4ª-12ª), se establece un tema de conversación (o área problema) que está relacionada con el inicio o el mantenimiento de la depresión. Hay 4 temas: la no superación de la muerte de un ser querido (duelo complicado), el conflicto con un ser querido (disputa de rol), el bloqueo para adaptarse a un cambio vital (transición de rol) o la carencia de relaciones con los demás (déficit interpersonal). Durante esta fase se dialoga con el terapeuta para llegar a superar la pérdida del ser querido, resolver el conflicto, adaptarse al cambio o mejorar las relaciones con los demás.
  • En la tercer fase (13ª-16ª), se revisan los logros y se despiden terapeuta y paciente.

Terapia cognitiva

La terapia cognitiva parte de la idea de que la depresión se produce por una alteración en la forma de pensar, que a su vez afecta a la forma de sentir y de comportarse.

El terapeuta colabora con el paciente al analizar los errores que hay en su pensamiento (lo que se llaman distorsiones cognitivas) para que el mismo piense de una forma más apropiada para sí, la cual ayude a sentirse mejor y tomar decisiones para resolver sus problemas. El terapeuta suele enviar tareas para casa y experimentos para que el paciente ponga a prueba su forma de pensar.

Terapia conductual

Bajo el término de terapia conductual, se incluyen distintas formas de tratamiento que tienen en común el análisis de la conducta del paciente.

Se ayuda al paciente a programar actividades gratificantes y a organizar su tiempo. También se le ayuda a ser asertivo y más sociable, utilizando para ello el juego de rol y ayudándole a exponerse a situaciones sociales que suele evitar por miedos diversos.

Psicoterapias psicodinámicas breves (Psicoanálisis)

La psicoterapia psicoanalítica elabora estrategias de afloramiento del yo intrapsíquico, oculto en el inconsciente del paciente, y así, el origen de la sintomatología.

El trastorno depresivo se expresaría como resultado de la pugna entre el mecanismos de defensa (superyó) del paciente y sus impulsos o pulsión. Las técnicas de psicoterapia psicodinámica breve pretenden investigar y alumbrar esos conflictos para su resolución en la esfera consciente, a través de un número limitado de sesiones a la hora de llegar al núcleo del síntoma.

Acompañamiento terapéutico y casas de medio camino

Una instancia preventiva para la internación, sobre todo para aquellas personas que viven solas o no cuentan con un círculo social y/o familiar de apoyo para su condición, son los acompañamientos terapéuticos y casas de medio camino.

A través de estos dispositivos, los pacientes logran estar incorporados a un ambiente limpio, seguro y con un apoyo profesional que puede prevenir la internación psiquiátrica.

Por otro lado, sirve de soporte para aquellos que han pasado por una y que aún no están en condiciones de volver a sus hogares. Más allá de este tipo de espacios, que deben ser adecuados, es importante que el paciente reciba un tratamiento interdisciplinario y personalizado.

Tratamiento Farmacológico:Antidepresivos.

El tratamiento con antidepresivos ha demostrado evidencia significativa de efectividad en depresiones mayores (graves) y en depresiones psicóticas (en combinación con la psicoterapia). Debiéndose recordar que “grave” refiere a un diagnóstico clínico, y no al uso coloquial del término.

Para el resto de depresiones, la psicología se ha mostrado más eficaz que el tratamiento farmacológico. De hecho, cuando determinados problemas personales como aislamiento, falta de apoyo, déficits en habilidades sociales, determinadas creencias, están relacionadas con la depresión, el tratamiento con antidepresivos tiene una alta tasa de recaída a los pocos años, en tanto no se habría logrado llegar al núcleo del síntoma.

Por su parte, no se han evidenciado diferencias entre la eficacia de los diferentes tipos de antidepresivos, cuyas principales diferencias estriban más en el tipo de efectos secundarios que pueden provocar. En general, los pacientes presentan mejor tolerancia a los modernos inhibidores selectivos de recaptación de serotonina que los clásicos antidepresivos tricíclicos y heterocíclicos.

La decisión de emplear uno u otro se basa en criterios como la buena respuesta a un fármaco determinado en episodios previos o en familiares de primer grado, la tolerancia a los posibles efectos secundarios, las interacciones posibles con el tratamiento habitual del paciente, el precio o la existencia de alguna contraindicación relativa, por la presencia de otra enfermedad.

Hay que tener en cuenta que el efecto antidepresivo tarda unas dos semanas en aparecer, aumentando progresivamente hasta su pico de máxima eficacia en torno a los dos meses; mientras que aún no es conocido del todo porqué tarda este periodo.

Ahora bien, al cabo del tratamiento con antidepresivos, es de suma importancia el mantenerlos no más de seis a doce meses, para evitar el riesgo de recaídas, aunque el efecto completo puede conseguirse al mes del inicio del tratamiento. Hay que tener en cuenta que la causa más frecuente de respuesta terapéutica débil es un mal cumplimiento del tratamiento indicado (abandonos, olvidos, etc.).

En torno al 25 por ciento de los pacientes abandonan el tratamiento al primer mes, un 44 por ciento en el primer trimestre, y un 60 por ciento de los pacientes dentro de los seis meses iniciales.

Por último, señalar que recientemente se han publicado resultados que hacen pensar que la Fluoxetina no es en realidad un medicamento tan efectivo contra la depresión como se había anunciado y creído (debido a lo que parece haber sido una manipulación comercial de los datos científicos presentados inicialmente).


Dr. Carlos Bonilla Cortés

El Doctor Carlos Bonilla Cortés es Psicólogo & Psicoanalista. Atiende su Clínica Privada en la Torre Médica de Momentum Pinares, San José, Costa Rica.

1 Comment

terapia de pareja · 06/12/2016 at 11:06 pm

Interesante información y muy completa. Gracias por compartirla Dr. Nos resulta muy útil para nuestro trabajo.
Saludos cordiales desde México.

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