¿Cómo aprendí a dejar de esconderme (de) mi Trastorno de Ansiedad?

Tomó años de ira y adicción aceptar mi diagnóstico

Estaba en mi clase de historia en octavo grado, dando un discurso sobre la Guerra Civil, cuando una sensación desgarradora se apoderó de mi cuerpo. Una sensación helada se deslizó dentro de mí. Rompí en un sudor frío y un escalofrío que llegaba al hueso. Mi boca abierta se congeló por el miedo, y pensé: “me estoy muriendo”.

Tuve que correr. Corrí más allá de mis compañeros de clase, algunos desconcertados por el pasillo, lanzando mis notas por el aire, tropezándome con mis zapatillas y al suelo, me caí. No podía correr lo suficientemente rápido como para mantenerme al día con el corazón latiendo casi afuera de mi pecho.

trastorno-de-ansiedad-generalizada-psicologos-en-costa-rica

Cegada por el sudor y una corriente silenciosa de lágrimas, abrí la puerta del baño y me desplomé en un establo, acurrucándome en un rincón, mientras mi mundo giraba, y los pensamientos inundaban mi cabeza, como un disco rayado. La cabina se volvió negra, y había un zumbido de estática en mis oídos que nadie podía oír, más que yo. Me agarré la cabeza mientras se hacía cada vez más fuerte, y entonces todo se detuvo. Regresé a mi puesto. Y me di cuenta que no estaba muriendo.

Fue el primero de muchos ataques de ansiedad.

Cuando era adolescente, me sentía diferente a todos los que me rodeaban. No hay quizás nada más contraproducente que saber que algo está mal en usted, pero peor es aun no ser capaz de averiguar por qué está sucediendo o cómo hacer para que se detenga.

confusion

En el exterior, era burbujeante, emprendedora y aguda, pero por dentro, era tímida, retraída y movida por un terror que no podía entender.

A veces era sólo por un breve momento, con un recuerdo persistente que se daba en la parte posterior de mi cabeza, sobre lo cual me decía que algo no estaba bien, esa era yo; otras veces me los debía tragar por días enteros, o incluso por semanas hasta que su embrague venenoso se encontraba satisfecho.

De mala gana vi a mi primer psiquiatra en la escuela secundaria, quién se calló cuando trató de entrar en mi cabeza, haciendo una mueca mientras escribía “trastorno de ansiedad generalizada severa” en su bloc de notas junto a una receta Prozac.

trastorno-de-ansiedad-psicologos-en-costa-rica

Avergonzada por mi diagnóstico y con miedo de ganarme la etiqueta de “loca”, traté de mantener mis luchas en secreto, pero las mismas se las arreglaron para escapar en las formas de ira y adicción.

Luchaba con mi novio día tras día, frustrada por la agitación interior hasta el punto de que me daba rabia el porqué no entendía que mi cerebro actuara como lo hacia y por qué yo no estaba conectándome con él correctamente.

trastorno-de-ansiedad-generalizada-psicologos-costa-rica

Me sentía incómoda en tiendas de comestibles y otros lugares públicos, plagada por una sensación de que el mundo a mi alrededor estaba a punto de derrumbarse, aunque sabía en el fondo que eso no era probable.

Existía un peso constante en mis hombros y un temblor invisible que recorrió mi cuerpo. Siempre estaba en el borde, un corto circuito en el borde de la explosión, pero aún no lograba decírselo a nadie, a pesar de que mis amigos sí podían sentir que algo andaba mal. Creo que todo el mundo asumía que yo estaba enojada con el mundo, y tal vez así era.

En la universidad, mi ansiedad empeoró del estrés de tomar 19 créditos. Siempre estaba tomando más de lo que podía manejar, de manera realista y a la vez, ahora me encontraba lejos de casa por primera vez.

trastorno-de-ansiedad-psicologos-de-costa-rica

Había roto con mi novio de la escuela secundaria y ahora encontraba uno nuevo, que me presentó el Xanax. Hasta ese momento, calmaba mis pensamientos acelerados con un consumo excesivo de alcohol hasta las dos quintas partes de una noche, pero el Xanax había traído en una nueva serenidad que nunca había sentido antes.

No obstante, ese medicamento finalmente me llevó a todo un cóctel de pastillas como las benzodiacepinas, la oxicodona y la heroína, la cual yo intentaba resoplar en el dormitorio de mi amigo mientras escuchábamos Jimi Hendrix (nunca consideré la ironía.) El uso de la heroína no duró mucho, me hacia vomitar.

Cómo ocultar mi trastorno el cual hacia desastrosos estragos en todo el mundo a mi alrededor, y sobre todo a mí misma.

No fue hasta que tuve una crisis nerviosa a la edad de los 23 años (o como prefiero llamarlo, mi “gran avance mental”) que aprendí a aceptar la ansiedad como una enfermedad real, tan real como las enfermedades del corazón, y por primera vez, tuve la oportunidad de hablar de ello. Después de encontrarme física y mentalmente hecha pedazos y después de un amplio uso de drogas, debí pasar cinco días en una unidad de salud mental, logrando una mejor comprensión del desequilibrio químico en mí cerebro que desencadenó mi amor desmedido por el Xanax. También me enteré de que no estaba sola: 40 millones de adultos Norteamericanos han sido diagnosticados con alguna forma de trastorno de ansiedad, algunos en formas más leves y otros al grado de invalidez.

psicologos-costa-rica-trastorno-de-ansiedad

Trastorno de Ansiedad, sus Síntomas

Un trastorno de ansiedad no es un sentimiento, sino un estado de existencia con consecuencias reales físicas, como las:

  • palpitaciones,
  • náuseas,
  • sudoración,
  • temblores,
  • visión borrosa y
  • desmayo (para empezar),

Y con consecuencias mentales aún más reales:

  • depresión,
  • manía,
  • insomnio,
  • auto-odio paralizante,
  • la adicción,
  • el nerviosismo,
  • la reclusión,
  • combates no provocados de rabia y
  • tendencias suicidas.

Esta enfermedad es física, mental y emocionalmente agotadora, con una batalla constante contra nuestra propia mente. Es como constantemente encontrarse golpeándose uno mismo en contra de una pared.

¿Cómo se golpea a sí mismo uno hasta dejarnos fuera nosotros mismos?

Aunque todavía luchaba, al ver lo bajo que el trastorno de ansiedad nos puede hacer caer (me incluyo) se dio lugar en mí una nueva apreciación por la vida.

trastorno-de-ansiedad-psicologos-costa-rica

Trabajé duro para no arremeter contra mis seres queridos, y después de mi carrera como escritora, me trasladé a un nuevo departamento donde ningún rastro me recordara malos recuerdos, corté el uso diario de drogas y viajé tanto como pude, porque el viajar me hacia feliz.

El Cambio en el Trastorno de Ansiedad

Empecé a ver a un terapeuta con regularidad, aunque a veces yo no era muy buena en mantenerme al día con mis citas. Con esa apertura a mi terapeuta se me permitió abrirme a mis amigos, que eran más comprensivos de lo que me habría podido imaginar. Pero lo más importante, es que deje de esconder mi trastorno de ansiedad y comencé a verlo como lo que era: mi lección mayor de vida.

psicologos-en-costa-rica-trastorno-ansiedad-generalizada

Hoy me digo a mí misma, todos los días, que no puedo cambiar la tarjeta que me repartieron, sino que sólo puedo aceptarla. La ansiedad tiene el potencial para hacer la culpa un trastorno en el sentimiento, y especialmente cuando usted se encuentra físicamente saludable y tiene una vida bastante agradable.

Al oír cosas como: “¿Por qué estás tan triste? Su vida es grande!” Me lleno de culpa. “No lo sé”, suelo decir. “Yo sólo soy”. Me sale ésta pregunta mucho: no es diferente el preguntar a alguien con migrañas crónicas por qué su cabeza siempre duele. Pero también sé que la salud mental no es fácil de entender, y me tomó 23 años para entenderme a mí misma.

Muchas mañanas no logro encontrar el coraje para levantarme de la cama y enfrentar el día, pero el hecho de que he sobrevivido cada mañana demuestra que estoy ganando.

trastorno-ansiedad-psicologos-costa-rica

¿Cómo puedo administrar mi trastorno de ansiedad?

No puedo hacerlo del todo – He tratado una década de productos farmacéuticos y todavía no he encontrado el más adecuado (aunque los remedios naturales como la L-teanina ocasionalmente ayuda, al igual que la elaboración y la práctica de la atención plena). En cambio vivo y me ocupo de ella, y sigo luchando.

Sé que mi ansiedad nunca desaparecerá por completo, no hay nada que hacer, salvo hacer lo mejor con ella y utilizarla para comprender mejor el mundo que me rodea porque yo soy más fuerte que mis pensamientos, siempre lo seré.

psicologos-en-costa-rica-trastorno-de-ansiedad

Fuente Original: 15 de julio, 2015. Por Ashley Zlatopolsky, escritora de música e ilustradora con sede en Detroit.


Dr. Carlos Bonilla Cortés

El Doctor Carlos Bonilla Cortés es Psicólogo & Psicoanalista. Atiende su Clínica Privada en la Torre Médica de Momentum Pinares, San José, Costa Rica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.