Las problemáticas actuales del goce

Entrevista. El lacaniano Eric Laurent reivindica al Freud que les dio voz a las mujeres, un camino profundizado por Lacan.

POR LLUIS AMIGUET

Eric Laurent. Discípulo de Jacques Lacan.
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Eric Laurent, psicoanalista parisino, ex presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, discípulo de Jacques Lacan, se refiere aquí a los desafíos que enfrenta hoy el psicoanálisis.

–Darwin es hoy la ciencia; Marx sólo historia. ¿Qué queda de Freud?

–Hoy respiramos Freud: neurosis, psicosis, frustración, represión, delirio… Son las palabras freudianas con las que nos explicamos cada día a los otros y a nosotros mismos. Frente al puritanismo victoriano, Freud explicó que hay facetas del ser humano que no se pueden reprimir sin que reaparezcan y se manifiesten de otro modo…

Y lo hizo dando la palabra a quienes no la tenían: las mujeres. Era una palabra que esperaba ser escuchada y que había sido condenada como una enfermedad mental, la histeria, pero que revelaba la verdad al denunciar la mentira de la sociedad autoritaria que las reprimía. Es de verdad interesante ver cómo cada época oculta sus mentiras.

–Hoy creen que si nos dieran empleo fijo y buen sueldo, nos volveríamos todos vagos.

–A cambio, la biopolítica neoliberal nos permite pasar de la sociedad de la disciplina a la de la permisividad y de la represión a la adicción.

–¿Cómo entendía la vida Lacan?

–El 68 significó el advenimiento de la liberación del principio del placer…

–Se liberaban en la fábrica, también en la calle, en la mesa y en la cama.

–Lacan no se oponía, pero no quiso ser un gurú: trató de encontrar y compartir instrumentos intelectuales para interpretar nuestra mente y nuestra conducta.

Su primera paradoja: “La mujer no existe: sólo existen las mujeres de una en una”.

–¿Y el hombre sí que existe?

–El hombre tiene un falo, que es exterior; es patente y obvio y con él puede convertir con facilidad su placer en categoría. Por eso, lo que quiere el hombre se puede producir en masa y por eso hay una industria del sexo, pero sólo está pensada en masculino. Sólo para ellos.

–No hay clubs de prostitutos…

–Porque los hombres, el hombre, sabe lo que quiere. En cambio, no se sabe lo que quiere cada mujer, porque cada una quiere algo diferente e individualiza su goce. Por eso, en ellas se observa mejor esa angustia, tan personal, que sentimos al acercarnos al objeto del placer.

–La pareja es frustración segura…

–Es lo que dice otra paradoja de Lacan: “La relación sexual no existe”. La relación entre hombre y mujer no se puede articular de forma satisfactoria, aunque ellos y ellas sean cada vez más iguales. Lacan contradice a Simone de Beauvoir, que promete que la igualdad hombre-mujer hará posible una relación satisfactoria de pareja. El sostiene que, al contrario, cuanto más iguales sean, más se manifestará el imposible de relacionarse con plenitud entre hombres y mujeres. Y hoy hay más igualdad, sí, pero en paralelo hay un auge de la relación homosexual.

–Si no existe la mujer ni la relación hombre-mujer, ¿qué existe?

–La tercera paradoja: “Los dioses existen”. Porque la experiencia real de un dios es como la del antiguo Dioniso-Baco, el del éxtasis y el vino: el goce de la droga no es más que el de tener dentro a un dios más grande que uno mismo que te hace trascender tus propios límites.

–Entonces, Dios existe: en cada copa.

–Y por eso Lacan sostuvo, pese al pleno auge del ateísmo, que la religión que te transforma en otro iba a ser más importante que nunca y añade que “Dios sigue interviniendo en la vida de los hombres en forma de mujeres”: la mujer es real, los dioses son reales, pero la relación sexual no existe. Sólo es la mujer –el peso de la mujer amada– la que reordena la vida de un hombre y le da sentido. Ultimo aforismo lacaniano: “Lo que quiere la mujer, Dios lo quiere”.

© La Vanguardia

Fuente Original:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Eric-Laurent-problematicas-actuales-goce_0_1702629844.html


Dr. Carlos Bonilla Cortés

El Doctor Carlos Bonilla Cortés es Psicólogo & Psicoanalista. Atiende su Clínica Privada en la Torre Médica de Momentum Pinares, San José, Costa Rica.

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