Emetofobia, un miedo oculto

La Emetofobia es parte de una personalidad neurótica (un tipo de personalidad que se caracteriza por tener una intensa conflictividad interna y que quien la padece siente que sus emociones escapan a su control”, deteriorando su funcionamiento general). Las personas que lo padecen tienden a una propensión muy intensa a desarrollar fobias de todo tipo, trastornos de ansiedad y depresión.

Se dice que las personas clínicamente ansiosas suelen poseer una mente sensible en un cuerpo sensible.

 

Cualquier dosis de estrés sume a estas personas en la preocupación y, a su vez, las pequeñas dosis de preocupación causan fallos de funcionamiento en su cuerpo. Y es que se ha podido comprobar que los pensamientos ansiosos poseen, a través del sistema nerviosos simpático, un efecto directo sobre los movimientos físicos del estómago y sobre sus secreciones gástricas.

En la actualidad se sabe que entre el 42 y el 61% de los pacientes con trastornos intestinales, derivan de la ansiedad o la depresión. También se ha podido comprobar que la gente con el síndrome de intestino irritable, posee mayor sensibilidad al dolor, es más propensa a pequeñas dolencias (como resfriados) y tiene más posibilidades de considerarse a sí misma más “enferma” que el resto de población.

Pero vayamos por partes, lo primero que cabe explicar sobre el trastorno de emetofobia es en qué consiste exactamente.

La emetofobia en realidad es el temor irracional al vómito, a la acción de vomitar y/o al ver a otra persona vomitando. Generalmente las personas que presentan este trastorno específico son ya de por sí individuos especialmente muy sensibles y generalmente ansiosos, como cabría de esperar. Se ha descrito en recientes investigaciones que los emetofóbicos tienden, entre otras cosas, a mostrar una sensibilidad excesiva a la opinión de los demás”.

La emetofobia: una Fobia oculta

Muchos emetofóbicos no pueden llevar una vida normal a causa de su fobia, algunos lavan excesivamente los alimentos para que no quede presente alguna bacteria en el alimento que los pueda hacer vomitar. Evitan trabajos que les pueda llevar (aunque sea una posibilidad muy remota) a vomitar o ver a otros vomitando.

También evitan estar solos con niños pequeños, algunas mujeres deciden no quedarse embarazadas nunca debido a la posibilidad de vomitar durante los meses de gestación, evitan reuniones donde el alcohol está presente, etc. esto les afecta incluso a la hora de ir por calle, coger el transporte público, al trabajo, a fiestas

Además, aún tratándose de trastornos fóbicos por igual, parece que está “mejor visto” tener miedo, por ejemplo a volar, o a las multitudes, que tener miedo a vomitar. Parece algo más extraño e incluso fuera de lugar. Por este motivo muchos emetofóbicos nunca declaran este temor o lo esconden mejor que otras personas, por lo que es una fobia que ha quedado durante mucho tiempo encubierta.

Por desgracia, los emetofóbicos, además, son muy capaces de provocar con sus síntomas ansiosos, aquello que más temen (o sea, el vómito), lo cual, por supuesto, es un motivo más para tener miedo constantemente del simple hecho de tener miedo a lo que pueda suceder.

Así pues, la vida de un emetofóbico se construye en gran parte en torno a su fobia. Algunos no han trabajado ni salido de casa durante años debido a sus temores y no soportan siquiera decir o escribir la palabra “vomitar” y derivados.

La Ayuda del Emetofóbico

Por suerte, la llegada de Internet ha brindado a los emetofóbicos la oportunidad de conocerse entre sí, y de saber que no están solos en su padecimiento.

Se han creado comunidades on-line y grupos de apoyo (sobretodo de habla inglesa). La aparición de estas comunidades virtuales, algunas muy grandes (según una estimación, el foro de la International Emetophobia Society tiene un número de miembros cinco veces superior al mayor foro de miedo a volar que existe). Lo cual llamó la atención de los investigadores de la ansiedad, que se han puesto manos a la obra para estudiar esta fobia de forma más rigurosa.

Como curiosidad me gustaría comentar que en estas comunidades se suele imponer la norma de no escribir las palabras “vómito” o “vomitar” ni derivados, y cambiándola por “v*****” o semejantes.

Al igual que con cualquier otro trastorno fóbico, las personas que padecen este mal poseen altos niveles de excitación fisiológica, conductas de evitación (como ya hemos visto) y de neutralización, como llevar encima medicinas para el estómago, antieméticos y ansiolíticos de todo tipo.

De modo que los emetofóbicos poseen una escasa valoración de sí mismos y baja autoestima, dado que creen firmemente que tienen problemas serios para enfrentarse con la vida cotidiana. Para ellos vomitar es un claro síntoma de pérdida de control, también sienten temor a “sacar fuera sus interioridades”, a revelar lo que hay dentro de ellos. Pero por encima de todo, parece que representa su gran miedo a morir.

Entre algunos personajes famosos que han declarado ser emetofóbicos se encuentran la actriz Nicole Kidman, Matt Lauer (presentador del programa Today), la cantante de música folk norteamericana Joan Baez y el escritor del Best Seller “Ansiedad” Scott Stossel.

Tratamiento de la Emetofobia

El tratamiento para este tipo de trastorno es parecido al de cualquier otro trastorno de ansiedad. Existen diferentes maneras de enfocarlo, desde la terapia cognitivo-conductual, pasando por el psicoanálisis (que busca la raíz del problema) o la Terapia Breve Estratégica (con también muy buenos resultados).

En cualquier caso, lo mejor es dirigirse a un buen profesional para ponerse en sus manos antes que dejar que este trastorno incapacite cada día más.

Por: Marta Guerri Pons, Parafraseado


Dr. Carlos Bonilla Cortés

El Doctor Carlos Bonilla Cortés es Psicólogo & Psicoanalista. Atiende su Clínica Privada en la Torre Médica de Momentum Pinares, San José, Costa Rica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.