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Manejo de la ira y la agresividad en Costa Rica: Consideraciones psicológicas

Lectura por Voz

Se denomina manejo de la ira y la agresividad a un conjunto de técnicas que tienen como objetivo principal, que las personas aprendan a controlar sus emociones e impulsos agresivos.

El manejo de la ira y la agresividad en Costa Rica es un problema de salud pública, teniendo en cuenta que de acuerdo con un artículo publicado por el Diario La Nación, la agresividad en las carreteras en Costa Rica ha aumentado considerablemente, y en la época de la pandemia, el número de conductores estresados y con conductas agresivas aumentó.

Es preciso considerar, que este comportamiento trasciende el ámbito de las calles, para situarse también en los hogares y otros entornos de socialización, en donde los estallidos de ira y situaciones de violencia son cada vez más comunes, y esto, sin duda alguna, constituye una afectación para la salud mental tanto para quienes tienen problemas con el manejo de la ira y la agresividad, como para las personas que están en su entorno.

Nuestro equipo de Psicólogos en Costa Rica del Grupo Poïesis, recibe múltiples pacientes con problemas para controlar su ira, o que por el contrario sufren de estrés, ansiedad o depresión, porque viven en entornos agresivos. Teniendo en cuenta lo anterior, hoy vamos a profundizar en torno a diversas condiciones psicológicas del manejo de la ira y la agresividad.

Si consideras que tú o alguno de tus seres queridos tiene problemas con el manejo de la ira y la agresividad, ponemos a tu disposición un Equipo Interdisciplinario de Profesionales en Psicología que te pueden ayudar a tratar este padecimiento.

¿Qué es la Ira?

Manejo de la ira
Manejo de la ira y la agresividad

Se denomina Ira a una reacción emocional que se da cuando una persona considera que los resultados de una situación son contrarios a sus intereses. A este tipo de reacción también se le conoce como enfado o enojo.

Esta respuesta emocional se caracteriza por tener una activación fisiológica, cardiovascular o motora, que surge como una sensación de malestar profundo por no obtener lo que se desea o porque la realidad se perfila diferente a las expectativas del sujeto.

Gritar, golpear o insultar a otras personas, se reconocen como ataques de ira, que se producen debido a pensamientos asociados con determinadas vivencias, exacerbadas por el estrés y por la falta de herramientas de gestión emocional.

“La ira es como el fuego; no se puede apagar sino al primer chispazo. Después es tarde”.

Giovanni Papini

La intensidad de la ira es variable, e induce a la persona a actuar. También se destaca porque tiende a aumentar si la persona le da vueltas al problema una y otra vez, y en el mejor de los casos puede llevarnos a emitir una queja o advertencia, y en el peor de ellos, a tener reacciones emocionales desmedidas que puedan lastimarnos o lastimar a otros, física o psicológicamente.

No obstante, es preciso tener en cuenta que la ira en sí misma, no es algo malo, partiendo del hecho de que es una reacción básica de supervivencia. En la mayoría de los casos se tipifica como una emoción negativa, debido a que trae consigo sentimientos de rabia o furia con respuesta fisiológica, producto de una activación extra del sistema nervioso simpático, la activación muscular y respuestas motoras que acarrean diversas formas de expresión determinadas por la agresividad.

A la luz de lo anterior, el manejo de la ira es un asunto fundamental dentro de la gestión emocional, y es trabajado comúnmente desde la Terapia Cognitivo Conductual.

La Ira como problema de Salud Mental

Como mencionamos anteriormente, la ira puede ser una respuesta adaptativa natural, sin embargo, cuando es desmedida, intensa o muy frecuente, puede ser un indicio de afectaciones a la Salud Mental que necesitan ser tratadas, con el fin de encontrar la raíz de los síntomas y tratar el problema.

Tener problemas con el manejo de la ira, puede desencadenar enfermedades físicas y psicológicas, que terminan deteriorando la calidad de vida de las personas. Es por eso que si se experimentan enfados o enojos de modo recurrente es necesario Recibir Atención Psicológica con el objetivo de identificar sus causas y tratar el problema de raíz.

¿Cómo saber si una persona tiene problemas de ira?

Manejo de la ira
Manejo de la ira

A veces a las personas les cuesta diferenciar entre un enfado y tener problemas con el manejo de la ira, principalmente porque es difícil reconocer que estamos actuando de un modo que puede afectar a otros. Sin embargo existen una serie de síntomas que podrían indicar que tienes problemas de ira, y es necesario tratarlos con un Psicólogo o Psicoanalista, estos son:

  • Incremento en la temperatura corporal. 
  • Aumento considerable de calor y color en el rostro. 
  • Aumento de la tensión arterial y aceleración del ritmo cardiaco. 
  • Tensión corporal exagerada en zonas como los dedos, la mandíbula, las piernas o el cuello. 
  • Llanto compulsivo producto de la rabia. 
  • También se pueden sufrir temblores producto de la tensión en diferentes partes del cuerpo. 
  • Respiración agitada o sensación de ahogo. 
  • Incapacidad de desligarse de la emoción y pensamientos molestos fijos.

Todo lo anterior se relaciona con el plano físico, sin embargo, desde el aspecto emocional y comportamental, también existen signos que evidencian los problemas frente al manejo de la ira:

Todo lo anterior se relaciona con el plano físico, sin embargo, desde el aspecto emocional y comportamental también existen signos que evidencian los problemas frente al manejo de la ira: 

  • Irritabilidad constante 
  • Reacción de enojo por cosas pequeñas
  • Reactividad 
  • Actitud agresiva frente a los problemas.

Trastorno explosivo intermitente

Es muy común escuchar que cuando se habla del manejo de la ira, se mencione el Trastorno Explosivo Intermitente, una condición que se destaca por episodios repentinos y repetitivos de conductas agresivas, impulsivas y que pueden llegar a la violencia. Entre ellas se destacan los arrebatos verbales o insultos, o las reacciones exageradas frente a situaciones que no lo ameritan.

Este tipo de trastorno se evidencia principalmente en las personas con tendencia a la violencia vial, a quienes ejercen maltrato intrafamiliar físico, emocional o psicológico, rompen objetos, insultan o llevan a cabo diversos berrinches o pataletas, magnificando las situaciones.

El trastorno explosivo intermitente es considerado como un trastorno crónico, que se destaca además, por el hecho de que las personas sienten gran angustia, debido a que sus explosiones de ira tienen un impacto negativo que afecta directamente sus relaciones personales y laborales, e incluso puede derivar en diversos tipos de problemas legales.

Este tipo de trastorno puede acompañar a la persona durante muchos años, aunque la buena noticia es que sus síntomas pueden regularse o desaparecer por medio de Terapia Psicológica, orientada hacia el Manejo de la Ira.

Síntomas del Trastorno Explosivo Intermitente

El Trastorno Explosivo Intermitente puede reconocerse en personas con las siguientes características:

  • Explosiones de ira que suceden repentinamente.
  • Los arrebatos de ira duran en promedio 30 minutos.
  • Los arranques de ira pueden ocurrir con frecuencia.
  • En medio de las explosiones de ira la persona puede agredir física o verbalmente a otras personas.
  • La persona se muestra irritable constantemente.
  • La persona tiene comportamientos impulsivos.
  • La persona tiene tendencia a la agresividad

Asimismo, en medio de las explosiones de ira, la persona puede:

  • Tener discusiones acaloradas
  • Tener una rabieta
  • Gritar
  • Empujar o pegarle a otra persona (Bofetadas, empujones, sacudidas…)
  • Lanzar o dañar cosas
  • Iniciar peleas físicas
  • Violentar personas o animales
  • Golpear cosas (Muros, mesas, puertas…)
  • Agredirse a sí mismo (Arañarse, halarse el cabello, morderse…)

Teniendo en cuenta lo anterior, el Trastorno Explosivo Intermitente se vincula perfectamente a los problemas de ira. Es por esto que , si identificas algunos de estos síntomas en tu forma de reaccionar, lo mejor es buscar ayuda psicológica para trabajar el manejo de la ira.

Causas de la ira

Manejo de la Ira
Manejo de la Ira

Los episodios de ira se pueden presentar en la infancia, en la adolescencia o en la adultez, aunque es mucho más frecuente de adultos jóvenes que en adultos mayores. Las causas de la ira tienen que ver con factores sociales y biológicos tales como:

Relación con el entorno

Es muy común que las personas que tienen problemas con el Manejo de la Ira hayan crecido en entornos violentos, en donde eran recurrentes las agresiones físicas y verbales. De este modo, repiten el mismo patrón de comportamiento a medida que van creciendo, pues es la forma de reaccionar y expresar sus emociones aprendida en la infancia.

Componente genético

Algunos científicos afirman, que la tendencia a la ira puede trasmitirse de padres a hijos por medio de la información genética, sin embargo no es una hipótesis avalada plenamente. Cabe resaltar que si los padres son violentos y tienen problemas con el Manejo de la ira, estos comportamientos pueden replicarse por imitación, tal como se evidenció en el apartado anterior.

Diferencias en el funcionamiento cerebral

Otra de las teorías, es que el funcionamiento cerebral de las personas con tendencia a la ira, es diferente al de otro tipo de personas.

Otros trastornos de salud mental

Uno de los factores asociados a los problemas de manejo de la ira, tiene que ver con la existencia de otros trastornos, tales como: Trastorno Límite de la Personalidad, Trastorno de Personalidad Antisocial, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) u otros trastornos asociados a con conductas disruptivas. La prevalencia de estos factores pueden ser una puerta abierta a problemas de ira o Trastorno Explosivo Intermitente.

En términos generales, estas son las causas más comunes asociadas a la ira. Sin embargo, al tratarse de un trastorno del comportamiento, se puede intervenir desde la Terapia Cognitivo Conductual. Si quieres empezar tu proceso, puedes comunicarte con alguno de los Psicólogos del Grupo Poïesis para empezar a trabajar en el Manejo de la Ira.

Consecuencias de los problemas de ira

Tener problemas con el Manejo de la Ira no es un asunto menor, pues además de que puede traer diversos problemas externos, genera sentimientos de culpabilidad, angustia y tristeza en quien los padece. 

Algunas de las consecuencias de los problemas de ira son:

  • Problemas en las relaciones personales: Tener estallidos de ira a menudo, contribuye a que se puedan fragmentar las relaciones con tus seres queridos, debido a que es probable que tengas discusiones y peleas constantemente, lo que puede llevar a divorcios o a generar niveles de estrés en las otras personas que los impulsen a alejarse de ti. 
  • Problemas laborales o académicos: Tener problemas con el manejo de la ira, también puede influir en que se generen conflictos en tu entorno laboral o académico, generando despidos o expulsiones, pues las agresiones físicas o verbales rompen los códigos de convivencia de cualquier institución. 
  • Alteraciones en el estado de ánimo: Después de los estallidos de ira, las personas pueden tener diversos sentimientos asociados a la angustia o culpabilidad, producto de las consecuencias de sus actos, de este modo pueden desarrollar episodios de ansiedad o depresión. 
  • Problemas de abuso de sustancias: Es muy común que las personas que tienen problemas con el manejo de la ira, recurran al consumo de alcohol o sustancias psicotrópicas para tratar de evadir sus emociones. 
  • Problemas de la salud física: Teniendo en cuenta los síntomas físicos de los ataques de ira, las personas que los padecen son más propensas a tener enfermedades como: problemas de la presión, problemas cardíacos, úlceras o incluso accidentes cerebrovasculares. 
  • Autolesiones: Las personas con problemas para el manejo de la ira, cuando tienen sus impulsos y emociones desbordadas, pueden llegar a autolesionarse, hacerse daño e incluso tener intentos de suicidio. 

Como ves, las consecuencias de tener problemas con el manejo de la ira, pueden ser desastrosas para ti y para tus seres queridos. Es por esto, que como muestra de respeto por ti mismo y por los demás, si identificas que tienes problemas de ira, lo mejor es buscar ayuda psicológica con el fin de evitar situaciones que atentan contra tu bienestar y el de las demás personas.

Recuerda que hacerte responsable de ti mismo es una muestra de amor propio, y una decisión necesaria para mejorar tu calidad de vida.

Estrategias para el manejo de la ira

Manejo de la ira
Manejo de la ira

El manejo de la ira requiere un compromiso constante del paciente, quien debe ser consciente tanto de sus emociones, como de sus reacciones, para dejar de actuar desde patrones inconscientes en modo piloto automático, y trabajar poco a poco en la gestión de sus emociones. 

De acuerdo con la American Psychological Association existen diversas estrategias para controlar su enojo, enfocadas principalmente en la relajación, la reestructuración cognitiva, el fortalecimiento de herramientas de resolución de conflictos, mejora en los patrones de comunicación, cambios en el entorno y el uso del humor. 

A continuación, aprenderás de qué se trata cada una de ellas y cómo contribuye en el manejo de la ira:

1. Usar Técnicas de Relajación

Las técnicas de relajación son diversas y pueden ayudarte a encontrar tu centro en momentos de agitación mental y emocional. En situaciones de enojo resultan de gran ayuda, pues contribuyen a disminuir los síntomas corporales y a apaciguar las emociones. Dentro de las técnicas de relajación que puedes usar están: 

  • Respire profundamente, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Puede hacer inhalaciones profundas contando hasta 10 y exhalar en el mismo periodo de tiempo. Esto te ayudará a regular paulatinamente y a estar presente en el presente, evitando que sus pensamientos se desborden y las emociones tomen el control. 
  • Repetir frases tranquilizadoras también resulta ser una excelente técnica para regular tus emociones y contribuir al manejo de la ira. Puedes decir cosas tipo: “Todo está bien”, “Tómalo con calma”, “Puedes resolver esto”, pueden ayudarte a reaccionar de un modo más positivo frente a los estímulos exteriores.
  • Tu imaginación también puede salvarte, en esos momentos en los que la ira toma el control, puedes cerrar tus ojos y visualizar una imagen relajante o un recuerdo que te genere paz y bienestar, esto ayudará a tener tus emociones bajo control. 
  • En esos momentos, en lugar de reaccionar inmediatamente, puedes recurrir a hacer una actividad diferente como caminar o hacer yoga, esto te ayudará a dispersar tus emociones y a ver las cosas desde perspectivas diferentes. 
  • Repetir estas técnicas a diario puede contribuir altamente en el manejo de la ira, no necesitas esperar a estar en situaciones de alta tensión para usarlas, sino que puedes ponerlas en práctica en cualquier momento estresante, con el fin de ir integrando en tu ser, estos nuevos modelos de gestión emocional. 

En términos generales, estos son los ejercicios de relajación enfocados en el Manejo de la ira. Puedes aplicarlos todos y fortalecer en gran medida el modo en el que controlas tus emociones. 

2. Apuesta por la reestructuración cognitiva

Una de las cosas que más estanca en situaciones repetitivas a las personas es decir “Yo soy así y no puedo cambiar”, esta programación es obsoleta, principalmente porque los Psicólogos Cognitivos Conductuales, han evidenciado que con dedicación y entrega a nuestros procesos podemos cambiar la forma en la que pensamos y actuamos.

Cuando hablamos de reestructuración cognitiva, nos referimos específicamente a que es posible cambiar el modo en el que pensamos o percibimos las situaciones. 

Las personas que tiene problemas con el manejo de la ira, ante situaciones de enojo suelen maldecir, vociferar o insultar, este es un programa mental aprendido, que sigue fijado en su mente, debido a la repetición constante, sin embargo, si la repetición ha llevado a que siempre se reaccione de modo igual, cambiar el patrón de repetición puede hacer que se tengan resultados más beneficiosos para la persona y su entorno. 

Lo anterior quiere decir que, normalmente las personas enojadas, exageran sus pensamientos, lo que hace que se sumerjan en un bucle de insatisfacción. En este punto la reestructuración cognitiva, apunta a que la persona decida cambiar sus pensamientos recurrentes por otros más positivos. 

Por ejemplo, si la persona ante un hecho estresante, en lugar de reaccionar inmediatamente con insultos, decide ver eso como una oportunidad para mejorar sus habilidades en cuanto al manejo de la ira, es probable que aborde la situación de un modo distinto. 

Asimismo recurrir a frases como “Nunca me va bien” o “Todo es un problema” tiende a empeorar las cosas y a magnificar las mismas, de este modo si en lugar de usar fórmulas como “Todo”, “Siempre” o “Nunca, dices cosas como “Esta situación es molesta, pero es transitoria y no es el fin del mundo” Se transformará el modo en que percibes la experiencia. 

Ligado a lo anterior, cuando disminuimos u ofendemos a otros en medio de un estallido de ira, las personas suelen apartarse, lo que impide que se lleguen a soluciones que puedan ser beneficiosas para todos. 

De este modo, trabajar en el manejo de la ira por medio de la reestructuración cognitiva, no solo te ayudará a cambiar la forma en la que percibes el mundo, sino que contribuirá a tener mejores relaciones interpersonales.

3. Concéntrate en la resolución de conflictos

Es cierto que en muchas ocasiones la ira aparece debido a problemas que no podemos evitar, esto es natural porque funciona como una respuesta a nuestras necesidades

En este punto es necesario comprender que si los problemas tienen solución, la ira no es una de ellas, y nuestro enfoque debe estar dirigido hacia encontrar la resolución a las situaciones conflictivas. En el caso de problemas que no tienen solución, debemos concentrarnos en aceptar la realidad y en encontrar el modo más adecuado para enfrentar la situación.

Es en estos momentos en donde debes poner en práctica todo lo aprendido con respecto al Manejo de la ira, puesto que salirte de tus cabales, en lugar de ser una solución, puede llevarte a decir o a hacer cosas que puedan empeorar tu situación actual.

En estos casos funciona mucho contar con una red de apoyo con la que pueda comunicarse efectivamente, o asistir a terapia psicológica, para ver las cosas desde una nueva perspectiva y aprender a lidiar con la frustración, toda vez que en el marco del proceso terapéutico, aprendes nuevas estrategias no solo para controlar tu enojo, sino también para enfrentar los problemas de un modo más efectivo.

4. Mejora tus patrones de comunicación

Manejo de la ira
Manejo de la Ira

Las personas con problemas frente al Manejo de la Ira suelen reaccionar antes de pensar, y esto los lleva a decir cosas que en muchas ocasiones les acarrean conflictos, o hieren a las personas con las que interactúan. 

Aprender a ser conscientes de las palabras y sus efectos, es algo que te servirá enormemente a la hora de estar enojado, toda vez que ejercitar esta habilidad le servirá para pensar en lo que va a decir en momentos de extrema tensión. 

Es necesario, sobre todo cuando estamos enojados, generar un equilibrio entre el escuchar y el decir. Lo anterior significa que para mejorar sus patrones de comunicación, es necesario escuchar con atención lo que el otro está diciendo, y detenerse a pensar antes de responder.

Para esto, le puede servir pensar en que cuando tenemos problemas con otra persona, la idea no es agrandar el conflicto, sino encontrar una solución que beneficie a ambas partes. Si en esos momentos de tensión, cambias tu forma de pensar y diriges tu atención a una búsqueda de soluciones, lo más seguro es que tus reacciones y palabras se transformen también.

“Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia”.

Cuento Tibetano

5. Usar el humor como antídoto contra la ira

Dicen que si aprendes a reírte de ti mismo lo pasarás mucho mejor, y esto sucede porque el humor es un atenuante que nos ayuda a ver todo de un modo más liviano. Ligado a esto, muchos Psicólogos y Psicoanalistas aseguran que el humor es un atenuante, y por eso aprender a reír hasta en las situaciones más extremas puede hacer que cambie tu perspectiva frente a los conflictos. 

Pero… ¿Cómo hacerlo? Piensa en lo siguiente, normalmente cuando las personas se enojan tienden a lanzar insultos, no obstante, si piensas lo que estás diciendo en realidad, tal vez resulte gracioso. Por ejemplo: piensa que estás en una discusión y le dices al otro que es una “Basura”, ahora imagina una gran bolsa de basura discutiendo contigo, y seguro la situación será bastante jocosa. 
De la misma manera, es ideal que después de haberte dejado llevar por la ira, cuando estés tranquilo te mires con objetividad, e incluso puedas reconocer que podrían darte el Premio Óscar a mejor personaje dramático. Tomarte las cosas con humor te ayudará a desafiliarte de la sensación de culpa y a ser consciente de tus reacciones, para mejorar.

6. Transforme su entorno

Uno de los retos más importantes para las personas que quieren aprender a gestionar sus herramientas para el Manejo de la Ira, es ser conscientes de su entorno para poder transformarlo. Esto es vital, porque en muchas ocasiones son los estímulos externos los que nos ponen al límite y desencadenan el enojo. 

La sobrecarga de trabajo, el estrés y la sobreactividad pueden hacer que siempre esté en tensión, es por esto que es fundamental tomarse un tiempo para usted que le permita descansar y recargar energía para luego hacerle frente a todo lo demás. 

También es importante para el manejo de la ira, reconocer cuáles son esos estímulos externos que pueden aumentar su enojo, para así trabajar sobre ellos. Por ejemplo, si le molesta estar en un espacio desordenado, procure sacar un momento para organizar, o compartir este tipo de actividades con otras personas, con el fin de que el desorden ya no sea un detonante. 

7. Asistir a Terapia Psicológica para el Manejo de la Ira

Finalmente, y no menos importante es reconocer que la ayuda psicológica es fundamental para el Manejo de la ira. Esto se debe a que mucho de ese enojo acumulado puede ser producto de situaciones no resueltas, o como vimos anteriormente, puede ser producto de hábitos y conductas aprendidas en la infancia, cosas que son más fáciles de trabajar por medio de la psicoterapia.

Los Psicólogos en Costa Rica del Grupo Pöiesis, tienen todas las bases teóricas y experienciales, que les permiten trabajar de forma efectiva desde diferentes paradigmas de la psicología, como la Terapia Cognitivo Conductual, la Terapia Psicodinámica o el Psicoanálisis.

¿Cómo controlar la ira y la agresividad?

Manejo de la Ira
Manejo de la Ira

Las estrategias anteriores avaladas por la APA (American Psychological Association) son bastante útiles para empezar a desarrollar herramientas para el manejo de la ira. Sin embargo, nunca está de más tener otros tips bajo la manga sobre cómo gestionar la ira.

  • Busca el momento oportuno para hablar sobre temas importantes: No todos los momentos son los precisos para expresar nuestras ideas y emociones, lo ideal es hacerlo cuando estemos tranquilos, con el fin de evitar discusiones sin sentido. No todo lo tienes que resolver ya, y es por esto que lo mejor que puedes hacer es buscar el mejor momento y lugar, para debatir en torno a aquellas cosas que te molestan. Piensa por ejemplo en que no es lo mismo enfrascarse en una discusión en la noche cuando todos están cansados, que hacerlo en un momento en que ambas partes se sientan receptivas.
  • Evasión: Es cierto que evadirse, no es lo mejor que puede hacer para resolver sus problemas. No obstante, resulta un buen recurso en situaciones que lo alteran. Por ejemplo, si el hecho de que su hija no arregle su cuarto, le pone los pelos de punta, puede cerrar la puerta, y hacer como si nada sucediera, mientras puede gestionar el modo de hacer que su hija cumpla con sus responsabilidades. 
  • Busque alternativas: como lo dijimos anteriormente, es necesario ser consciente de cuáles son los estímulos externos que detonan su enojo. Digamos que por ejemplo, le enfurece estar en un trancón en medio del tráfico, de este modo lo ideal es buscar una alternativa, como recurrir a un medio de transporte alternativo, o viajar en las horas en las que la congestión vehicular es menor.

Como ves existen múltiples técnicas que pueden ayudarte con el Manejo de la Ira. Además recuerda que todo es un proceso, y lo ideal es ir poniéndolas en práctica para que empieces a ver los resultados.

¿Qué dicen los teóricos sobre la ira?

Manejo de la ira
Manejo de la Ira

Las Terapias Psicológicas para el Manejo de la Ira, han aumentado en los últimos tiempos. Personas de todas las edades buscan ayuda psicológica, pues consideran que es algo que interviene en su vida cotidiana. 

Sin embargo la teorización en torno a la ira se ha dado desde la antigüedad, y es por eso que queremos darte algunos aportes sobre lo que pensaban los teóricos,filósofos y psicólogos más representativos de la historia alrededor de la ira.

 ¿Qué es la Ira para Séneca?

Seneca escribió un gran tratado sobre la cólera, qué la motiva, cuáles son las consecuencias de la ira e incluso daba algunos consejos para el manejo de la ira “era el deseo de devolver un sufrimiento”

Séneca se refería a la ira como el precipicio del alma, la encasillaba dentro de las pasiones humanas y además decía que era la peor de todas. De acuerdo con el filósofo la ira estaba motivada por la impotencia derivada de enfrentarnos a cosas que no podemos cambiar.

El Manejo de la Ira según Séneca, debe darse desde la infancia, educando a los niños con límites firmes, con el fin de que puedan comprender que las rabietas no son, ni pueden ser consideradas como argumentos.

¿Qué dice Aristóteles sobre la Ira?

Para Aristóteles y otros pensadores de la época como Plutarco, la ira era considerada como una pasión o emoción fuerte, que se produce cuando la persona percibe algo que le genera dolor o daño, y que motiva en ella el deseo de venganza, por lo que puede derivar en acciones directas que busquen resarcir su malestar.

Un dato interesante es que desde esta época ya se buscaban alternativas para el Manejo de la Ira, dentro de las que se destacan, la creación de un diario en donde la persona pudiera escribir sus sentimientos, pensamientos e incluso acciones alternativas de cómo solucionar la situación que produjo su enojo.

¿Qué es la Ira según John Nowname?

En los años 1600 Newman teorizó en torno a la ira, y fue el primero en definirla como una psicopatología, definiéndola como un estado disfuncional. 

¿Qué es la ira para Darwin?

Darwin por su parte, planteaba que la ira tenía un componente biológico relacionado a su vez con experiencias emocionales, conductas expresivas y estado arousal. Además tenía un componente común con los animales, y es la presencia del instinto de supervivencia. 

Asimismo, el autor decía que las emociones cumplen una función comunicativa de adaptación al sistema social, y de esto modo la ira se empieza a tipificar dentro de la conducta agresiva. 

¿Qué dice Freud sobre la Ira?

Para Sigmund Freud la ira es una expresión débil de conductas e impulsos agresivos. El Padre del psicoanálisis decía que todos los seres humanos tienen un instinto agresivo que hace que sienta la necesidad de expresar su enojo. Además sostenía que la agresión y sus emociones derivadas como la rabia o la hostilidad, hacían parte de los impulsos naturales que buscan resistir al control autónomo. 

Además de lo anterior, Freud planteaba que había una asociación entre ira y depresión, teniendo en cuenta que los individuos que experimentaban estados depresivos, generalmente experimentaban la ira ligada a otros significantes, y el miedo de tener algún tipo de castigo frente a la expresión de la misma, hacía que la dirigieran hacia sí mismos, despertando en ellos cuadros de tristeza

La ira en el DSM

Lo primero que debes tener en cuenta es que no existe una categoría diagnóstica específica asociada a la Ira en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). No obstante, es mencionada en los siguientes casos: 

  • Eje 1: Episodio maníaco del Trastorno Bipolar, Trastorno de Ansiedad Generalizada y Trastorno de Estrés Postraumático. 
  • Eje 3: Trastornos de la personalidad (Paranoide, Borderline y Antisocial) 

¿Qué dice Lacan sobre la ira?

Para Lacan la cólera, la rabia y  la furia, son pasiones capaces de devorar al ser y anularlo. De este modo, el psicoanálisis no busca que los sujetos se dejen llevar por sus pasiones, sino que tengan la capacidad de identificar la dimensión de goce que se instala en el corazón de toda pasión.

En términos generales estos son algunos de los postulados en torno a la ira. Como ves es curioso su poco nivel de investigación en el DSM, por ejemplo, condición que se deriva de que no hay suficiente información sobre tratamientos efectivos para el Manejo de la Ira. 

Con respecto a lo anterior, cabe resaltar que no existen fórmulas mágicas que apliquen en todos los casos, pues las motivaciones de cada sujeto dependen de su historia personal y sus características personales. Por lo que si buscas herramientas para el Manejo de la Ira, lo mejor es buscar Psicoterapia, pues el Psicólogo o Psicoanalista te puede ayudar a descubrir su origen, con el fin de determinar cuál es el tratamiento más efectivo. 

Referencias bibliográficas

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Fecha de actualización: 23/05/2022 (KA)

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