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Referencias a la fobia en la neurosis infantil

    Logo Psicólogos en Costa Rica
    Dr. Carlos Bonilla Cortés

    Las fobias sociales, esas angustiantes y limitantes ansiedades que experimentan algunas personas al interactuar con los demás, parecen estar en constante aumento en nuestra sociedad contemporánea. Este fenómeno no solo afecta a los adultos, sino que también se manifiesta en la infancia, lo que nos lleva a explorar la relación entre las fobias sociales y la neurosis infantil.

    Las fobias sociales pueden surgir como respuestas excesivas y desproporcionadas ante situaciones sociales normales, como hablar en público, conocer nuevas personas o participar en actividades grupales. Estos temores intensos pueden ser paralizantes, generando angustia y un malestar profundo y evitando que los niños y niñas disfruten plenamente de su vida social y académica.

    La psiquiatra y psicoanalista María Marta Giani ha profundizado en esta temática, destacando que las fobias sociales pueden estar estrechamente relacionadas con la neurosis infantil. Es por esto que hoy queremos compartir su profundización en torno al tema.

    Fobias sociales | Referencias a la fobia en la neurosis infantil

    Fobias sociales | Se considera de alta frecuencia los síntomas fóbicos padecidos por los niños, siempre me resultó llamativo que sea mucho menor la cantidad de pequeños que finalmente son llevados al analista por padecer alguna fobia. En la gran mayoría de los casos esos síntomas son manifestados en el transcurso del análisis, habiendo acudido por otro motivo. Por otro lado, muchos padres consultan por los síntomas fóbicos de sus hijos, que ceden espontáneamente con el tiempo, sin la intervención del analista.

    Fobias sociales
    Fobias sociales

    Estas particularidades junto con la asiduidad mencionada despertaron mi interés acerca del surgimiento de la fobia en la infancia, y me llevaron a plantear un trabajo de lectura e investigación, actualmente en curso en el marco del módulo Referente/Infancia.

    En sí, no es esa asiduidad lo que otorga al síntoma fóbico su importancia en el psicoanálisis con niños. Tanto Freud como Lacan coinciden en adjudicarle a la fobia una función de apaciguamiento de la angustia. Pero es Lacan quien en 1969, durante el seminario 16 “De un otro al Otro” señala que su surgimiento marca un momento crucial en la infancia, definiéndola como una placa giratoria que puede virar a la neurosis o a la perversión.

    En ese seminario Lacan se refiere a un texto de Helen Deutsch publicado en 1930, titulado: “Un caso de fobia a las gallinas”, para situar la aparición del síntoma fóbico en la infancia. Repasaré brevemente los puntos más relevantes del mismo:

    Un joven de veinte años, es enviado por su familia a la analista, para corregir su homosexualidad, con la que él estaba a gusto.

    Siendo mucho menor que sus tres hermanos y hermanas se consideraba el preferido de la madre; en su niñez solía acompañarla diariamente a recoger los huevos que ponían las gallinas y estaba particularmente interesado en el modo en que ella las palpaba. Luego, a la hora del baño, le pedía a su madre que lo palpara con los dedos para ver si él iba a poner un huevo. Cuando no retenía las heces dejaba “huevos fecales” en su habitación, esperando que la madre los recibiera con el mismo placer que los que ponían las aves.

    Fobias sociales
    Fobias sociales

    Mantenía una intensa actividad onanista que consistía en estimularse la zona anal, fantaseando con su madre. En su imaginación su propio pene era un órgano de ella.

    La experiencia que determina la eclosión de su fobia transcurre a los siete años. Un día, mientras jugaba en el gallinero, inclinado en el suelo, de cuclillas, un hermano diez años mayor se abalanzó sobre él desde atrás y agarrándolo con fuerza por la cintura le dijo:- “yo soy el gallo y tú eres la gallina”. El se rebeló con rabia y lagrimas exclamando:- “¡no quiero ser una gallina!”.

    A partir de ese momento se desencadena la fobia a estas aves, sufriendo una limitación de movimientos dentro de la granja en la cual vivía; todas debían estar encerradas en el gallinero para que él pudiera salir de su habitación y si llegaba a ver alguna sufría una intensa angustia. Al principio no temía tanto a las gallinas como a las agresiones de su hermano quien, cada vez que veía una le gritaba: -“ésa eres tú”

    La analista relata que ciertas cuestiones hacían suponer que antes de esa experiencia, al ver un gallo sobre una gallina él se había identificado con esta última o lo había relacionado con sus padres.

    Durante casi dos años estuvo aquejado de esta restricción de su libertad, luego la fobia desapareció, coincidiendo con la época en que su hermano abandonó la casa para continuar sus estudios.

    Fobias sociales y neurosis infantil
    Fobias sociales

    En la pubertad él es enviado a estudiar lejos de su casa y durante las primeras vacaciones en que retorna a la granja familiar, reaparece la fobia. Desde entonces sólo se manifestaba ante los encuentros con el hermano y las visitas a su casa, disminuyendo la intensidad con el correr del tiempo.

    A los diecisiete años, tiene su primera relación sexual con un hombre joven como él, de su misma clase y estilo, en forma agresiva; jugando desde entonces un papel de seductor activo. Al poco tiempo se entera de que su hermano era un homosexual manifiesto. H. Deutsch relata que al final del análisis el joven había vuelto a ser heterosexual, no dando más aclaraciones al respecto.

    Tomando el Seminario 16 de Lacan y diversos artículos acerca del tema, voy a ubicar algunas secuencias de este relato, en la constitución de la fobia (Fobias sociales, agorafobia…).

    Lacan destaca que este niño aspiraba a proveer el objeto que colmaba a su madre. Al igual que el perverso, su goce era el de ser y proveer el objeto faltante al Otro. Diríamos entonces que este pequeño, hasta los siete años se encuentra en posición perversa de goce.

    Luego, (en un primer momento –instante de ver-) con la escena del hermano en el gallinero, se pone en juego el narcisismo, la rivalidad fraterna. Adviene un saber acerca de la diferencia de sexos, lo que implica saber la verdad de la madre como deseante, es decir: castrada, suscitando gran angustia.

    Fobias sociales
    Fobias sociales

    (En un segundo momento –tiempo de comprender-) El objeto que tenía una determinada significación en el campo del narcisismo, pasa a convertirse en el significante “gallina” (S1) que es la marca de la castración y por ello causa de la angustia.

    Expresa Lacan:

    “la gallina va a tomar en lo sucesivo para él una función perfectamente significante e imaginaria, a saber que ella le provoca temor. El pasaje del campo de la angustia, que no es sin objeto, a condición de que ese objeto es la apuesta misma del sujeto en el campo del narcisismo; es aquel donde se devela la verdadera función de la fobia, que es la de sustituir el objeto de la angustia por un significante que provoca temor”.

    Esto último se evidencia en el relato, al destacar que la fobia se desataba ante la presencia de una gallina o del hermano, quien evocaba al significante.

    En “Inhibición, síntoma y angustia”, Freud pone el horror a la castración como el motor de los procesos defensivos pero debemos destacar que es el aumento de tensión pulsional lo que coloca al sujeto frente al peligro de la castración. Lacan recuerda que es la erección de Hans a los cuatro años lo que pone en cuestión su capacidad de dar una respuesta satisfactoria a la madre.

    Finalmente llega el momento (el tercero – momento de concluir-) en que la fobia como resolución provisional de la confrontación con la angustia de castración, ligada al significante, en tanto plataforma giratoria, podrá virar a neurosis o perversión.

    Las fobias sociales
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    Al basarnos en el relato de un caso no tenemos referencias suficientes para saber si este joven optó por la perversión o la neurosis, aunque Helen Deutsch lo diagnostica como un perverso por la elección de objeto. Sólo encontré una referencia que alude a rasgos obsesivos cuando ella expresa: “la influencia educativa pareció haber sido coronada con éxito. El niño abandonó los sucios hábitos defecatorios y devino extremadamente limpio.”

    Sabemos que la fobia duró dos años y se resolvió sin ninguna intervención terapéutica; los síntomas retornaron con menor intensidad en la pubertad, lo que nos lleva a plantear qué estatuto tendrían luego, en la juventud.

    Por otro lado, me llamó la atención que sólo en dos oportunidades Helen Deutsch haga mención al padre; una refiriéndose a que él no jugaba parte importante en el análisis y otra explicando que la actitud femenina del joven fóbico había sido determinada por odio a su oponente, un padre poderoso.

    Desde la perspectiva del seminario 4, tendríamos que ubicar la ineficacia de la función paterna para metaforizar el deseo de la madre. Desde la perspectiva del seminario 16 tomando la fobia como plataforma giratoria, es el síntoma el que viene a dar cuenta de la falta en la estructura.

    En 1969, durante el Seminario 16, Lacan evoca sus clases del 57 diciendo que el término de objeto “a” aun no estaba en esa época y que “Lo que era necesario, trece años atrás, era el estudio de la frontera, del límite entre lo imaginario y lo simbólico.”

    Imaginario y simbólico
    Fobias sociales

    Graciela Musachi en el trabajo “Jacques Lacan y la fobia: elección, solución, impasse”, señala que desde la perspectiva de Lacan de 1957, la fobia realiza un pasaje de lo Imaginario a lo Simbólico; de posición perversa de restitución imaginaria del objeto “a” en el campo del Otro, al encuentro con el vacío ante la castración en la madre, generándose el miedo a un significante.

    Agrega que:

    “(…) la fobia le permite a Lacan en 1957 demostrar su teoría del significante y de la letra, desplegando su función. Función metafórica del significante que sustituye al del padre que ha fallado y que opera como causa, fijándolo a una serie de significaciones que quedan cristalizadas. De allí la referencia a la fobia como cristal significante”.

    En el Seminario 9 “La identificación” (clase 20/12/61) Lacan se refiere a la fobia diciendo que ella “introduce un resorte significante clave que le permite al sujeto presentar…ese mínimo de anclaje…para no sentirse un ser completamente a la deriva del capricho materno.” Situando al significante fóbico como punto de amarra de algo donde el sujeto se constituye.

    Algo se mantiene desde el seminario 4, donde en la clase del 12 de diciembre “La dialéctica de la frustración” Lacan pregunta y responde:

    “¿Cuando se hace necesaria la fobia? En cuanto a la madre le falta el falo”

    En “Introducción a la lógica de la cura del pequeño Hans, según Lacan”, J.A. Miller en 1993 expresa que el Seminario 4 es una “teoría de la madre” ya que Lacan se refiere al Deseo de la Madre en tanto mujer, tomándola como sujeto correlativo a una falta fálica. Plantea cómo el niño, ante la castración, se inscribe en esa falta y sus consecuencias clínicas. Expresa que en ese momento para Lacan el síntoma fóbico tiene el papel del Nombre del Padre puesto que pueden sustituirse entre sí, señalando que Hans elabora un pequeño nombre del padre.

    Nombre del padre
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    Luego en 1995 en “El Inconsciente = Intérprete” retoma esto diciendo que hay en Hans una curación que, como señala Lacan es incompleta, pero resuelve la fobia. Ahí hace una observación interesante respecto de las fobias durante la infancia que al cabo de un tiempo desaparecen, señalando que,

    “en lo infantil vemos a nivel inconsciente una interpretación no razonada operando sin el freno del analista, pero que frecuentemente termina muy bien” y agrega, refiriéndose a Hans, que “la creación por parte de Juanito del objeto fónico constituye una cierta interpretación: dado que falta un elemento para dar cuenta de lo que ocurre, interpreta la situación con un elemento más… Lo que llamamos su fobia es el trabajo que lleva a cabo para resolver el problema.”

    Mi intención al iniciar este trabajo de lectura era llegar a sacar una conclusión acerca del desarrollo y la función de la fobia en la infancia, ampliando los conocimientos que tenía acerca del seminario 4, al que le sumaría lo, hasta el momento poco conocido por mí, del seminario 16. Y como 4+16 es 20, aún no he podido sacar una conclusión unívoca, por supuesto. Fue así que emprendí la tarea de leer con mayor libertad al encuentro de lo que pudiera advenir.

    Quedan muchas cuestiones pendientes por precisar en la perspectiva lacaniana de leer con sus registros lo que en la teoría se ha llamado complejo de castración; como ser las condiciones del giro de la plataforma a la perversión o a la neurosis, el momento de la constitución del fantasma y su relación a la elección de estructura, las diferencias entre la función de la fobia y la del fetiche (en tanto las dos, dice Lacan, se plantean sobre el mismo fondo de angustia fundamental) entre otras cosas.

    Para finalizar podría decir que la fobia y la angustia están íntimamente ligadas desde su constitución misma (…).

    Las fobias sociales, también conocidas como trastorno de ansiedad social, tienen una etiología multifactorial que combina influencias genéticas, biológicas, psicológicas y ambientales.

    Fobias sociales
    Fobias sociales

    Comprender los factores de riesgo es esencial para identificar, prevenir y tratar esta condición que afecta a millones de personas en todo el mundo.

    Diversos estudios científicos indican que existe una predisposición genética significativa para desarrollar fobias sociales. Las personas con familiares directos que padecen trastornos de ansiedad tienen un mayor riesgo. Además, las alteraciones en el funcionamiento de neurotransmisores como la serotonina y el GABA juegan un papel importante en la regulación de la ansiedad social.

    Las experiencias tempranas durante la infancia y adolescencia son clave en el desarrollo del trastorno de ansiedad social. La sobreprotección parental, las críticas constantes, el bullying o las situaciones de rechazo social pueden generar inseguridad y miedo a la interacción social. Asimismo, los modelos parentales ansiosos y los estilos de crianza controladores o evitativos aumentan la vulnerabilidad a la fobia social.

    El entorno social y cultural también contribuye a la aparición de la fobia social. La presión por cumplir con estándares sociales y la exposición a situaciones de evaluación pública frecuente pueden incrementar la ansiedad social. Además, el contexto familiar, escolar y laboral influye en la intensidad y persistencia de los síntomas.

    La comorbilidad en fobias sociales es un aspecto clave para entender la complejidad y gravedad del trastorno de ansiedad social. Identificar los trastornos asociados ayuda a diseñar tratamientos más efectivos y personalizados.

    El trastorno de ansiedad social frecuentemente coexiste con otros trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) y el trastorno de pánico.

    Fobias sociales
    Fobias sociales

    Esta coexistencia puede agravar los síntomas y dificultar el diagnóstico y tratamiento adecuado.

    La depresión es uno de los trastornos comórbidos más comunes en personas con fobia social. La evitación social y el aislamiento pueden desencadenar episodios depresivos, mientras que la depresión puede aumentar la percepción negativa de las interacciones sociales.

    El trastorno de personalidad evitativa es otro trastorno que suele presentarse junto con la fobia social. Ambas condiciones comparten características como la baja autoestima, miedo al rechazo y evitación de situaciones sociales, lo que puede complicar el pronóstico.

    La presencia de comorbilidades en fobia social afecta negativamente la calidad de vida, el rendimiento académico, laboral y las relaciones interpersonales. Reconocer estas asociaciones es fundamental para un abordaje terapéutico integral.

    Las fobias sociales representan un trastorno de ansiedad complejo que afecta profundamente la vida personal, social y profesional de quienes las padecen. Comprender su etiología, factores de riesgo, comorbilidad y opciones de tratamiento es fundamental para brindar un abordaje integral y efectivo. Con el apoyo adecuado, es posible superar los miedos, mejorar las habilidades sociales y recuperar la calidad de vida.

    Nuestros especialistas en salud mental están preparados para acompañarte en tu proceso de recuperación. Si sufres de ansiedad social o fobia social, no dudes en contactarnos: estamos aquí para ayudarte a recuperar tu bienestar y confianza.

    American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596

    Stein, M. B., & Stein, D. J. (2008). Social anxiety disorder. The Lancet, 371(9618), 1115–1125. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(08)60488-2

    Fuente: María Marta Giani, Centro Descartes.

    Fecha de actualización: (28 Febrero 2026 LA)

    Dr. Carlos Bonilla Cortés

    Dr. Carlos Bonilla Cortés

    Psicólogo y Psicoanalista • 📍 Costa Rica

    El Dr. Bonilla es Psicólogo y Psicoanalista en Costa Rica y Director General de Poïesis, con amplia experiencia en los ámbitos clínico, institucional y organizacional. Su trayectoria integra la dirección de instituciones, gestión de personas, resolución de conflictos e intervención biopsicosocial. Se caracteriza por una mirada crítica, estratégica y humanista, sustentada en la ética y la comprensión profunda del sujeto y sus vínculos. Su formación y experiencia abarcan también la innovación, investigación, negociación y gestión organizacional.

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