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Pasión como componente esencial | Terapia de Pareja

    Logo Psicólogos en Costa Rica
    Dr. Carlos Bonilla Cortés

    La pasión en la pareja suele ocupar un lugar central en la forma en que se vive el vínculo. No es lo único que lo sostiene —el amor y el compromiso también hacen su parte—, pero sí introduce algo que no puede reemplazarse fácilmente: el deseo, la intensidad, la tensión que mantiene al otro como alguien significativo y no simplemente como parte de la rutina. Cuando la pasión está presente, la relación se mueve; cuando cambia o se debilita, algo del vínculo empieza a transformarse.

    En este artículo queremos detenernos en la pasión en la pareja, no como una idea idealizada, sino como una experiencia real que atraviesa cambios, momentos de intensidad y también de distancia. Desde una mirada psicoanalítica y vivencial, exploraremos qué lugar ocupa la pasión, por qué se transforma con el tiempo y qué puede estar diciendo cuando deja de sentirse como antes. Entenderla no es controlarla, pero sí puede abrir una forma distinta de habitar la relación.

    Sobre la pasión

    El amor y el deseo pueden ir juntos aunque no buscan lo mismo, pues amamos a un sujeto y deseamos un objeto. En cuanto a la pasión, ella excede al amor y lo subvierte. De aquí la famosa frase de Kafka:

    “No querida Felice, no es que tenga tendencia a la literatura, es que soy literatura”

    Desde un punto de vista psicoanalítico, la pasión es el más allá de amor, donde el sujeto elige un objeto y se liga a él de una forma exclusiva y excluyente y reorganizará su percepción del mundo alrededor de ese objeto. Lo rodea de un aurea que lo hace único e irremplazable.

    Pasión
    Pasión

    La palabra pasión viene del verbo en latín, «patior«, que significa sufrir o sentir. Es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo, en relación de pareja nos referimos al deseo intenso de unión con el otro, es lo primero que aparece en una relación , puede haber pasión sin amor pero nunca puede darse el amor si no hay pasión, porque hasta en el amor místico hay pasión.

    Significado de la Pasión

    Pasión significa una exacerbación de un afecto vinculado, transmitido y canalizado hacia otra persona.

    Entre sus propiedades se encuentran la expresión de deseos y necesidades, no necesariamente es sexuales, puesto que existen otras necesidades como el sentimiento de pertenencia o la sumisión…

    La Pasión prospera en base al refuerzo intermitente: “recompensa periódica, a veces aleatoria, de una determinada respuesta a un estimulo” , es más probable que uno pierda el deseo por una cosa, y que se aburra, si siempre logra una recompensa cuando la consigue, que si a veces la logra y a veces no.

    Pasión
    Pasión

    Es preciso resaltar que, también, a veces es mejor desear que lograr, aunque, si alguien no lograra nunca lo que desea se frustraría y la pasión se acabaría.

    La pasión se alimenta de la intimidad y la intimidad de pasión, aunque a veces se oponen por ejemplo por la creencia de que la intimidad interfiere en la satisfacción sexual.

    “ Le amo pero no le deseo como antes”

    La anterior es una frase que se oye a menudo en Terapia de Pareja, aquí en términos de relación hablamos de pérdida de pasión, y perder la pasión es perderlo todo, no solo en la pareja, sino en todos los ámbitos de la vida.

    Pérdida del deseo sexual

    Existen muchos componentes que hacen que podamos perder el deseo sexual. Cuando nos enfrentamos a periodos de estrés y trabajo excesivo, por ejemplo, o bien cuando la rutina se instala en nuestra vida y se adormece el deseo por la pareja, debemos mantener despierto ese deseo, para que la pasión contribuya a hacer el triángulo de la pareja más grande y logre equilibrar intimidad y compromiso.

    Pareja

    Algunas de las causas más comunes por las que se pierde el deseo en la pareja son:

    • Síntomas psicológicos como depresión o ansiedad
    • Situaciones de estrés
    • Problemas en la pareja
    • Situaciones de duelo
    • Baja autoestima o problemas con el cuerpo
    • Bloqueos sexuales asociados a traumas
    • Dolor físico al momento de tener relaciones
    • Fatiga
    • Indiferencia dentro de la pareja
    • Falta de romanticismo y/o afectividad
    • Problemas de comunicación
    • Comunicación deficiente en cuanto a las necesidades y deseos de cada uno

    En términos generales, estas son algunas de las razones más comunes que debilitan el deseo en la pareja. Es importante recordar que, tal como lo planteamos al inicio del artículo, el amor y el deseo se alimentan de cosas diversas, y por eso es necesario el cuidado integral del vínculo, con el fin de mantener encendida la pasión.

    La pasión no desaparece de un día para otro. Su transformación suele ser silenciosa, progresiva, y muchas veces se normaliza dentro de la relación. Reconocer las señales de que la pasión en pareja se ha debilitado no implica alarmarse, sino detenerse a observar qué está ocurriendo en el vínculo y qué lugar está ocupando el deseo en la dinámica cotidiana.

    Estas son algunas de las señales más frecuentes:

    • Disminución del deseo físico
      La pasión suele expresarse inicialmente a través del deseo corporal. Cuando este disminuye, no siempre significa falta de amor, pero sí puede indicar que algo en la relación ha cambiado. El acercamiento físico se vuelve menos frecuente o menos espontáneo, y el interés por el encuentro íntimo pierde intensidad.
    • Relación sostenida desde la costumbre
      La convivencia se mantiene, pero la pasión en pareja queda relegada. La relación funciona desde la rutina, las responsabilidades y lo cotidiano, pero sin espacios donde el deseo tenga lugar. Se está juntos, pero sin la misma implicación emocional.
    • Falta de iniciativa en el encuentro
      Ninguno de los dos propone momentos de intimidad o conexión. La pasión deja de ser buscada activamente y pasa a depender de circunstancias externas. El vínculo se vuelve reactivo en lugar de intencional.
    Pasión
    Pasión
    • Distancia emocional progresiva
      La pasión en pareja no es solo física; también implica conexión emocional. Cuando disminuyen las conversaciones significativas, el interés por lo que el otro siente o vive, la relación comienza a distanciarse incluso si se comparte el mismo espacio.
    • Evitación del contacto íntimo
      El acercamiento se posterga o se evita sin una razón clara. Pueden aparecer excusas, cansancio o falta de tiempo, pero en el fondo se evidencia una dificultad para sostener el encuentro. La pasión empieza a incomodar o a dejar de ser prioridad.
    • Sensación de indiferencia
      Uno de los signos más sutiles es la indiferencia. No hay conflicto abierto, pero tampoco interés. La pasión no se reemplaza por rechazo, sino por una especie de neutralidad que debilita el vínculo de forma silenciosa.
    • Pérdida de curiosidad por el otro
      La pasión en pareja también se alimenta del descubrimiento. Cuando se deja de preguntar, de explorar o de interesarse por el mundo del otro, la relación pierde dinamismo y el deseo se vuelve predecible.
    • El encuentro se vuelve predecible o inexistente
      La repetición constante de los mismos escenarios, tiempos o dinámicas reduce el margen de sorpresa. La pasión necesita cierto grado de novedad; cuando todo es anticipable, el deseo pierde fuerza.

    Reconocer estas señales no significa que la relación esté terminada. Más bien, son indicadores de que la pasión en pareja necesita ser mirada, comprendida y, en algunos casos, trabajada. A veces, lo que parece una pérdida es en realidad una transformación que aún no ha sido entendida dentro del vínculo.

    Cuando la pasión disminuye, es común que surja la urgencia por “recuperarla”. Sin embargo, en ese intento muchas parejas caen en errores que, en lugar de reactivar el deseo, aumentan la distancia. La pasión en pareja no responde bien a la presión ni a soluciones rápidas; requiere comprensión, no imposición.

    Pasión
    Pasión

    Estos son algunos de los errores más frecuentes:

    • Forzar el deseo cuando no está presente
      Intentar “activar” la pasión de manera inmediata puede generar rechazo. El deseo no aparece por obligación; cuando se impone, pierde autenticidad y puede convertirse en una fuente de incomodidad dentro de la relación.
    • Culpar al otro por la falta de pasión
      Reducir la situación a que uno de los dos “ya no desea” simplifica un fenómeno que es mucho más complejo. La pasión en pareja es una construcción relacional, no una responsabilidad individual. Buscar culpables suele cerrar el diálogo en lugar de abrirlo.
    • Evitar hablar del tema
      El silencio es uno de los principales obstáculos. Muchas parejas prefieren no tocar el tema por miedo al conflicto, pero esto solo profundiza la distancia. La pasión también se debilita cuando lo importante no se nombra.
    • Buscar soluciones rápidas o externas
      Pensar que un cambio superficial —como salir más, viajar o “hacer algo diferente”— resolverá la falta de pasión puede generar frustración. Sin un trabajo sobre la dinámica del vínculo, estos intentos suelen ser momentáneos.
    • Confundir rutina con estabilidad
      Algunas parejas asumen que la pérdida de pasión en pareja es el precio de la estabilidad. Aunque la rutina puede dar estructura, cuando ocupa todo el espacio deja sin lugar al deseo, que necesita movimiento y novedad.
    • Esperar que todo vuelva a ser como antes
      La pasión del inicio de la relación no se recupera en los mismos términos. Insistir en volver al pasado puede impedir ver lo que es posible construir en el presente.
    • Descuidar lo individual
      La pasión en pareja también se alimenta de la diferencia. Cuando todo se comparte y no hay espacios propios, el deseo puede debilitarse. La ausencia de individualidad reduce la tensión necesaria para que el encuentro tenga sentido.

    Comprender estos errores permite cambiar la forma en que se aborda la situación. La pasión no se recupera desde la exigencia, sino desde la posibilidad de mirar la relación de otra manera, abrir conversaciones pendientes y generar condiciones donde el deseo pueda volver a tener lugar.

    La pasión no se recupera como si fuera algo que simplemente se perdió. En muchas relaciones, lo que cambia no es solo el deseo, sino la forma en que el vínculo se sostiene. La pasión en pareja no vuelve por insistencia ni por presión, sino cuando se crean condiciones donde el deseo puede reaparecer de manera genuina. Más que buscar soluciones rápidas, se trata de abrir un proceso de comprensión y movimiento dentro de la relación.

    Pasión
    Pasión

    Reconstruir la pasión implica detenerse, observar y permitir que algo distinto ocurra. No es un camino lineal ni inmediato, pero sí puede ser posible cuando hay disposición para mirar el vínculo con honestidad.

    El primer paso es reconocer que la pasión en pareja ha cambiado. Evitar el tema o minimizarlo solo prolonga la distancia. Poner en palabras lo que se siente —sin culpas ni acusaciones— permite abrir un espacio de comprensión. Nombrar lo que ocurre no resuelve de inmediato, pero hace visible lo que antes estaba en silencio.

    El deseo también se ve afectada por lo que no se dice. No se trata solo de hablar, sino de escuchar desde un lugar distinto. Poder expresar deseos, incomodidades y expectativas permite que la relación deje de moverse en lo implícito y comience a construirse de manera más consciente.

    La repetición constante debilita el deseo. La pasión en pareja necesita cierto grado de novedad para sostenerse. No se trata de cambios radicales, sino de pequeños movimientos que rompan la previsibilidad y abran espacio a nuevas formas de encuentro.

    El deseo no solo se sostiene en la cercanía, también en la diferencia. La pasión puede debilitarse cuando todo se comparte y no hay espacio para lo propio. Recuperar intereses individuales, tiempos separados y autonomía permite reactivar la curiosidad por el otro.

    La pasión no es permanente ni uniforme. Pretender que esté siempre presente genera frustración. Aceptar sus variaciones permite que aparezca de forma más auténtica, sin la presión de sostener una intensidad constante.

    En muchos casos, la pérdida de pasión en pareja está ligada a conflictos no resueltos, resentimientos o distancias emocionales.

    Pasión
    Pasión

    Comprender estas dinámicas permite trabajar sobre lo que realmente está afectando el vínculo, más allá de lo visible.

    La pasión no responde a soluciones inmediatas. Requiere tiempo, disposición y apertura. Forzar resultados suele generar más distancia. En cambio, permitir el proceso abre la posibilidad de que el deseo encuentre un nuevo lugar dentro de la relación.

    Reconstruir el deseo en pareja no significa volver a lo que fue, sino permitir que algo diferente pueda surgir. A veces, el cambio comienza cuando se deja de exigir y se empieza a comprender lo que realmente está ocurriendo en el vínculo.

    Hay momentos en los que la pasión en pareja se vuelve difícil de sostener y las preguntas empiezan a repetirse sin encontrar respuesta. El silencio, la distancia o la frustración pueden instalarse sin que sea fácil entender qué está ocurriendo.

    Tener un espacio para hablar de esto puede marcar una diferencia. En Poïesis, el trabajo no se centra en ofrecer soluciones rápidas ni en recuperar la pasión como un objetivo inmediato. Es un proceso. Un lugar donde lo que sucede en la relación puede ser escuchado, pensado y elaborado con otro.

    Fecha de actualización: ( 22 Marzo 2026 LA)

    Dr. Carlos Bonilla Cortés

    Dr. Carlos Bonilla Cortés

    Psicólogo y Psicoanalista • 📍 Costa Rica

    El Dr. Bonilla es Psicólogo y Psicoanalista en Costa Rica y Director General de Poïesis, con amplia experiencia en los ámbitos clínico, institucional y organizacional. Su trayectoria integra la dirección de instituciones, gestión de personas, resolución de conflictos e intervención biopsicosocial. Se caracteriza por una mirada crítica, estratégica y humanista, sustentada en la ética y la comprensión profunda del sujeto y sus vínculos. Su formación y experiencia abarcan también la innovación, investigación, negociación y gestión organizacional.

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